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La minería con gas ubicaría a Venezuela en el mapa de la innovación energética, dice especialista.
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Para que la minería a partir del gas se concrete, es necesario que haya voluntad política.
Venezuela posee recursos energéticos invalorables. A pesar de esa consideración, cada año unos 13.000 millones de metros cúbicos de gas natural se disipan en el aire, en forma de una humareda negra. Esto representa una pérdida de ingresos potenciales cercana a los 1.400 millones de dólares, según estimaciones de Bloomberg.
Ante este escenario, diversos especialistas venezolanos coinciden en que el uso de estos excedentes para la minería de Bitcoin no solo es posible, sino que representa una solución racional para transformar un pasivo ambiental en un activo financiero líquido. Todo esto, en beneficio del propio país, pues lo ingresaría en el mapa de la innovación energética global.
De acuerdo con mineros consultados por CriptoNoticias, el país caribeño tiene el potencial de convertirse en el principal hub de minería en Latinoamérica, si se materializa el aprovechamiento de los gases que hoy se desperdician en los estados Monagas, Carabobo, Anzoátegui, Zulia y Falcón, donde están las mayores refinerías y pozos petroleros del país.
Demerson David, minero de Bitcoin venezolano, especializado en minería con gas, sostiene la factibilidad de esta iniciativa. «Es totalmente viable y, de hecho, representa una oportunidad estratégica», exclamó.
A su juicio, esos excedentes en estados como Monagas y Anzoátegui no solo se desperdician, sino que generan un impacto ambiental negativo al ser quemados. Por lo tanto, cree que «convertir ese gas en energía para la minería de Bitcoin transformaría un desecho en un activo financiero líquido».
El especialista destaca que el modelo ya cuenta con antecedentes exitosos en la región. «Siguiendo modelos como los de Argentina, podríamos instalar plantas modulares a boca de pozo para generar electricidad inmediata, inyectando capital directo a la economía nacional», explicó.
Efectivamente, en Argentina se instaló una granja con 1.200 equipos ASIC que se alimentan a partir del procesamiento de los excedentes de gas de las operaciones de la petrolera estatal YPF. El centro de datos, ubicado en la Patagonia, está cerca de los campos petroleros.

La minería de Bitcoin es un «gasoducto digital»
La magnitud del desperdicio energético en ese país es considerable. Se estima que Venezuela quema 35,6 millones de metros cúbicos de gas al día. Para dimensionar esta cifra, el analista conocido como «El Sultán Bitcoin» señala a este periódico que «la quema diaria de gas en Venezuela equivale a la energía necesaria para iluminar a toda Centroamérica».
Sobre la implementación técnica para capturar este recurso, «El Sultán Bitcoin» detalla que la minería de Bitcoin ofrece lo que denomina un «gasoducto digital».
Según el bitcoiner y analista, «en lugar de transportar el gas, llevas los mineros y generadores eléctricos directamente al pozo. Conviertes el gas en electricidad en el sitio, esa electricidad en Bitcoin, que consecuentemente puede ser almacenada para el largo plazo o liquidado por cualquier moneda fíat, incluyendo el dólar o inclusive el bolívar».
En su opinión, este enfoque resuelve uno de los mayores cuellos de botella de la industria energética nacional. Esto es la falta de infraestructura de transporte. «Venezuela sufre de una falta de infraestructura de transporte (gasoductos) y procesamiento. Construir esa infraestructura física cuesta miles de millones de dólares y toma años», añadió.

Demerson David coincide en que la facilidad de la instalación de una granja de minería de Bitcoin es su mayor ventaja competitiva. «Lo bueno de la minería de Bitcoin es que nos permite instalar contenedores con los equipos de minería justo ahí, en la zona industrial, sin necesidad de construir larguísimas líneas de transmisión de inmediato».
«Claro que para que esto funcione hace falta un equipo serio de ingenieros eléctricos y expertos en minería digital que sepan estabilizar esa carga», puntualizó.
De lograrse la captura de 36,5 millones de metros cúbicos de gas diarios, el país podría generar teóricamente más de 2.000 megavatios (MW) de potencia continua, en cálculos de «El Sultán Bitcoin». Esta capacidad situaría a Venezuela en el «top 3» mundial de minería de la moneda digital, utilizando únicamente energía que hoy se pierde y sin afectar la red eléctrica residencial, según el bitcoiner.
Para ponerlo en contexto, una generación eléctrica de 2.000 MW es suficiente para alimentar, en promedio, a una granja con 373.130 mineros S21 Hydro (335 TH) y 569.800 S21 Pro (234 TH), ambos modelos de última generación fabricados por la empresa china Bitmain.
Mitigación ambiental y alianzas internacionales
El problema del gas asociado, que es el gas natural que se encuentra en yacimientos petrolíferos, disuelto en el petróleo crudo, no es solo económico. Es, más bien, profundamente ecológico. El metano, principal componente del gas natural, es un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono en un horizonte de 20 años.
No obstante, hay que tomar en cuenta que la quema de gas en la producción petrolera es habitual y representa un porcentaje residual de las operaciones. De hecho, esto funciona como una suerte de «desahogo» de los pozos que se perforan en la industria petrolera.
Asimismo, se debe recalcar que la minería de Bitcoin contribuye en la reducción del CO2 en un 63%, según estimaciones de Genesis Digital Assets.
En el contexto actual, donde empresas como Shell y BP solicitan licencias para extraer gas natural en yacimientos compartidos entre Trinidad y Tobago y Venezuela, podría surgir un espacio para la colaboración tecnológica.
«El Sultán Bitcoin» sugiere que esto podría ocurrir bajo esquemas de mitigación ambiental o criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).
Las grandes petroleras globales como Shell y BP tienen mandatos internacionales estrictos para reducir sus emisiones de metano y eliminar la quema de gas (Zero Flaring) para 2030. Es muy probable que busquen alianzas con terceros. Es decir, permitir que empresas especializadas en minería se instalen en sus pozos para comprarles ese gas excedente a precio de costo. Así, la petrolera reporta ‘cero emisiones’ y el minero obtiene energía barata. Es una simbiosis corporativa.
«El Sultán Bitcoin», bitcoiner venezolano.
Demerson David también ve con optimismo la entrada de estos actores internacionales. «A ellos no les sirve de nada estar quemando gas y perdiendo plata; ahí es donde la minería de Bitcoin entra como el aliado perfecto».
Se puede crear un espacio donde los mineros aprovechen ese gas que a las petroleras les ‘estorba’ o que no pueden transportar fácilmente. Esto no solo ayuda a que el proyecto sea más limpio ambientalmente, sino que de rebote nos trae tecnología y puestos de trabajo para gente técnica como nosotros.
Demerson David, minero de Bitcoin venezolano.

Ventaja competitiva y seguridad jurídica para los mineros de Bitcoin
Venezuela posee las mayores reservas probadas de gas de Latinoamérica y las octavas a nivel mundial. Para Marlon Rojas, minero de bitcoin venezolano y CEO de la empresa Venecripto Servicios, este factor es «sumamente positivo». Además, sitúa al país en una posición de ventaja competitiva global.
Mientras otros países dependen de energías costosas o variables, nosotros tenemos la materia prima para ofrecer energía termoeléctrica constante y de bajo costo. Venezuela podría convertirse en el principal ‘hub‘ de minería digital, siguiendo la estela de innovación de países como El Salvador o Argentina, pero con una escala de recursos mucho mayor.
Marlos Rojas, minero de Bitcoin venezolano y CEO de Venecripto Servicios.

Además, la minería «off-grid» o fuera de la red eléctrica nacional permitiría desvincular esta actividad de la central hidroeléctrica del Guri, la principal fuente de energía eléctrica de Venezuela, «El Sultán Bitcoin» enfatiza que esto «garantiza la longevidad y la ética de la industria», ya que no se competiría por la energía que la población necesita para sus hogares.
«Significa que Venezuela podría tener una industria de minería masiva sin que se apague ni una sola bombilla en Caracas», añadió.
Algo similar opina Pierre Rochard, reconocido analista de bitcoin, quien ha señalado que la minería de este activo digital «impulsaría inversiones en infraestructura necesarias para que Venezuela prospere económicamente».
Obstáculos significativos en el camino
Sin embargo, el camino hacia esta transformación enfrenta obstáculos significativos. A pesar de que en 2022 existieron proyectos para instalar granjas de minería en contenedores en el estado Monagas, estos se vieron truncados tras el esquema de corrupción conocido como «Pdvsa-Cripto», que resultó en la intervención de la Superintendencia de Criptoactivos (Sunacrip).
Actualmente, la minería de bitcoin no se puede ejecutar en Venezuela debido a una restricción por parte del Ministerio de Energía del país. Esto, bajo el argumento de proteger la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Aunque, vale aclarar, no existe, hasta ahora, una prohibición explícita de la minería digital por parte de la Sunacrip.

En ese sentido, para atraer la inversión necesaria, «El Sultán Bitcoin» advierte que «no falta gas, falta confianza y capital». El analista sostiene que se requiere inversión en bienes de capital y, fundamentalmente, seguridad jurídica, lo que conlleva a una mayor voluntad política.
«El marco legal actual es opaco. Un inversionista internacional necesita garantías de que sus equipos no serán nacionalizados o apagados arbitrariamente», concluyó.








