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"Me encantaría ver que más proyectos priorizaran la regulación y la supervisión”, dice Reyes.
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El directivo afirma que la regulación es una necesidad para la longevidad de los activos digitales.
El sector de las stablecoins, piezas fundamentales para la liquidez en el ecosistema de Bitcoin y las finanzas descentralizadas (DeFi), se encuentra en un punto de inflexión estructural.
Juan Carlos Reyes, presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, advirtió este 26 de enero que el sector de las stablecoins podría entrar en una fase de «pandemonio». Esto debido a la proliferación de proyectos que, desde su óptica, carecen de marcos regulatorios sólidos.
El funcionario recordó que la capitalización total de estos activos ya supera los 250.000 millones de dólares, consolidándose como una infraestructura financiera crítica que va más allá de la simple innovación técnica.
Para el regulador salvadoreño, el crecimiento explosivo del ecosistema de las criptomonedas estables plantea un desafío de supervivencia. Reyes sostiene que el cumplimiento normativo no es una opción, sino una necesidad para la longevidad de cualquier activo digital que pretenda ser paritario con el dinero fíat.
«Como regulador, me encantaría ver que más proyectos priorizaran la regulación y la supervisión», afirmó Reyes, subrayando que aspectos como la certificación de reservas, la protección al consumidor y las pruebas de resistencia ante crisis son esenciales para el monitoreo de flujos y la estabilidad financiera.

Una visión sobre las stablecoins compartida por otros especialistas
Esta visión es compartida por especialistas del sector de las criptomonedas, como el ingeniero indio Milan Pandya. Él señala que las stablecoins han pasado de ser un experimento a convertirse en infraestructura pura.
Según Pandya, con un suministro global que ya sobrepasa los 250.000 millones de dólares —más del doble que hace dos años—, el resultado de la actual fase de caos será, en su opinión, un «shakeout» o sacudida del mercado.
Pandya asegura que «la fase de caos es inevitable, pero el resultado no lo es: solo los emisores cumplidores y probados en batalla perduran».
Para él, estos activos deben operar bajo presión e integrarse con activos tokenizados del mundo real.

La regulación es un dilema para la soberanía financiera
No obstante, la regulación y la centralización de las stablecoins presentan un dilema para la soberanía financiera. Matt Carr, socio director de QCI Partners, aporta un contrapunto necesario al analizar los riesgos de la censura.
Carr destaca el papel de los protocolos descentralizados, como Bitcoin, donde no existe una empresa a la cual llamar para revertir transacciones. Aunque estos conllevan riesgos de protocolo, él afirma que ofrecen una «transparencia radical» en comparación con la opacidad del sistema bancario tradicional.
El ejecutivo señala que mientras un usuario en Estados Unidos puede estar cómodo usando USDC o USDT, otros participantes internacionales buscarán alternativas que no puedan ser bloqueadas unilateralmente por parte sus emisores.
Esta búsqueda de autonomía ha impulsado el desarrollo de activos digitales vinculados al dólar que utilizan a bitcoin y otros activos digitales como colateral. Proyectos como Dollar On Chain (DoC), por ejemplo, permiten a los usuarios obtener estabilidad sin depender de un emisor centralizado ni de cuentas bancarias.
Asimismo, alternativas como LUSD, una stablecoin colateralizada con ether (ETH), y DAI, intentan mitigar el riesgo de confiscación apoyándose en garantías basadas en activos digitales y contratos inteligentes, en lugar de depender exclusivamente de instrumentos centralizados.
«Espero que las monedas digitales estables descentralizadas crezcan a un ritmo cada vez mayor», proyecta Carr.

Con lo anterior, el futuro del sector de las stablecoins parece dividirse en dos caminos: la integración total con el sistema bancario regulado o la resistencia a través de mecanismos descentralizados y transparentes.
De todas formas, el presidente de la CNAD de El Salvador es tajante sobre el desenlace de esta competencia de mercado. Reyes vaticina que, tras el ruido mediático y la aparición constante de nuevos emisores, el mercado se depurará por peso propio. En sus palabras, los momentos de crisis actuarán como el filtro definitivo para el ecosistema. «Solo los jugadores serios y obedientes quedan en pie», finalizó.








