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El precio de bitcoin cayó en divergencia con Nasdaq, lo que Hayes interpreta como señal.
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Hayes prevé que la Reserva Federal responderá con impresión masiva de dinero.
La calma que rodea el precio de bitcoin (BTC), estancado alrededor de los 67.000 dólares tras perder casi la mitad de su valor desde el máximo histórico de octubre 2025, oculta una tormenta estructural que se gesta en las oficinas de «cuello blanco» de Estados Unidos.
Según el último análisis de Arthur Hayes, cofundador de BitMEX y actual jefe de inversiones de Maelstrom, la adopción de la Inteligencia Artificial (IA) es el catalizador inminente de una crisis crediticia sistémica.
Basado en datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) y la Reserva Federal, Hayes calcula que los bancos enfrentarían pérdidas de 330.000 millones de dólares en crédito al consumo y 227.000 millones en hipotecas.
Esta cifra total, equivalente al 13% del capital del sector bancario, afectaría principalmente a bancos regionales sin el estatus de «demasiado grandes para quebrar».
Señales tempranas en el mercado
Para Hayes, el mercado muestra indicios de tensión. Bitcoin, que en el pasado ha mostrado correlación con el Nasdaq 100, presenta una divergencia reciente.
Hayes interpreta esto en su ensayo como una reacción temprana al endurecimiento del crédito, dado que bitcoin responde a cambios en la liquidez fiduciaria.
La deflación es mala, pero en última instancia buena para activos sensibles al crédito fiduciario como bitcoin.
Arthur Hayes, jefe del fondo de inversiones Maelstrom.
En términos sencillos lo que explica el analista es que la deflación destruye valor en el sistema bancario basado en deuda, lo que genera morosidad en préstamos al consumo e hipotecas por pérdida de empleo de cuello blanco. Para evitar el colapso, la Reserva Federal (FED) tendrá que imprimir dinero masivamente (inflación monetaria inducida), lo que beneficia a bitcoin como activo sensible a la liquidez fiduciaria.
La tesis de Hayes describe un ciclo de dos etapas en el escenario de crisis crediticia inducida por la adopción masiva de inteligencia artificial. La primera fase será de insolvencia en la que el mercado castiga los balances de instituciones financieras apalancadas, lo que genera una caída generalizada de activos de riesgo.
Después, vendrá una intervención de la FED que, por la urgencia de preservar la supervivencia del sistema bancario, superaría en escala y velocidad a la expansión monetaria desplegada tras la crisis financiera global de 2008, la cual contribuyó al origen de la red Bitcoin.

Ya asoman los indicadores de la crisis
Adicionalmente, Hayes identifica fricciones políticas que podrían retrasar la respuesta monetaria de la FED. Destaca tensiones entre la administración Trump y Jerome Powell, incluyendo una investigación del Departamento de Justicia contra Powell, y señala que, incluso con la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente (pendiente de confirmación senatorial para mayo de 2026), una posible resistencia interna de Powell y otros gobernadores podría prolongar la inacción hasta que la crisis crediticia se intensifique.
Esta «vacilación institucional» es lo que podría profundizar el suelo del mercado antes del rebote. Los indicadores ya están allí y sugieren que el sector privado ya está sintiendo el frío de la automatización.
Para el analista los indicadores están en que la IA generativa hará que el software tradicional (basado en suscripciones por «asiento» o empleado) sea menos valioso cuando las empresas necesiten menos empleados. Y adicional a ello, el mercado general hará un desplazamiento del consumo hacia bienes básicos, como ya lo informó CriptoNoticias.
Mientras tanto, en el sector financiero, el consenso es esquivo. Si bien los despidos preventivos en Wall Street y Silicon Valley validan la tesis de la disrupción por IA, muchos analistas aún dudan de que el impacto crediticio alcance las proporciones de 2008.
A pesar de su convicción a largo plazo, Hayes recomienda cautela. El escenario actual de consolidación del bitcoin entre los 66.000 y 67.000 dólares exige, a su juicio, evitar el apalancamiento excesivo hasta que la FED inicie medidas expansivas.








