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El economista venezolano ve imposible estabilizar los precios si no hay flujo de divisas.
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Según Oliveros, Venezuela entró en una fase de oportunidades inéditas.
Durante la última semana, la inflación en Venezuela superó el 10%. Este es el registro más alto desde el año 2022, de acuerdo al economista venezolano Asdrúbal Oliveros.
Dicho repunte en los precios de los bienes y servicios ocurre en un contexto de incertidumbre política tras la reciente incursión de Estados Unidos en territorio venezolano. Esto ha generado una presión inmediata sobre el mercado cambiario y el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Según el economista y también consultor, este incremento evidencia que, sin una normalización efectiva del flujo de divisas hacia el mercado bancario, será «imposible aspirar a una estabilidad de precios».
Para el especialista, la entrada de moneda extranjera es una condición necesaria para contener el deterioro que golpea a los sectores más vulnerables. Aunque advierte que no es la única medida requerida para sanear la economía.

El cálculo del incremento semanal de la inflación en Venezuela es propio y personal de Oliveros. Esto debido a que el banco central (BCV) del país caribeño no ha emitido datos inflacionarios desde octubre de 2024, según se aprecia en el sitio web de la institución.
De acuerdo con el ente emisor, la inflación intermensual en ese momento alcanzó una variación del 4%, aumentando 400% respecto a la cifra de septiembre de 2024, de 0,8%.
El BCV no explicó por qué el aumento y solo aclaró que, con esos resultados, se estaba siguiendo una «trayectoria decreciente de la inflación en el mediano plazo».
Perspectivas económicas y el rol del sector energético
A pesar del complejo panorama inflacionario, el escenario para 2026 ha dado un giro tras el anuncio del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Esto acerca de un plan de inversión de hasta 100.000 millones de dólares destinado al sector petrolero venezolano.
Oliveros sostiene que las perspectivas han cambiado sustancialmente. Estas han pasado de una visión de estancamiento e hiperinflación a una condicionada por la relación bilateral entre ambos países. Para él, Venezuela entró en una «fase de oportunidades inéditas».
Si el proceso de normalización avanza y se desmontan las sanciones, el Producto Interno Bruto (PIB) petrolero podría expandirse un 30% en 2026, según cálculos del economista.
Este impulso permitiría un crecimiento económico general cercano al 10%. Sería una cifra inédita tras una década de contracción.
No obstante, Oliveros aclara que la inversión de 100.000 millones de dólares es una proyección a diez años y no un flujo inmediato. Además, está supeditado a reformas institucionales y legales.
Bitcoin y stablecoins como alternativa ante la inestabilidad
En escenarios de alta inflación y restricciones en el flujo de divisas, como el que describe Oliveros, bitcoin (BTC) y las criptomonedas estables suelen ganar relevancia.
CriptoNoticias ha reportado que, ante la depreciación del bolívar y la dificultad de acceder a dólares físicos, BTC, así como las stablecoins como USD Tether (USDT) y USD Coin (USDC), han servido como mecanismo de resguardo de valor y herramienta para el envío de remesas entre los venezolanos.
Aunque hay quienes creen que el ecosistema de las criptomonedas podría perder fuerzas en Venezuela por los acuerdos petroleros entre Venezuela y Estados Unidos, el sector sigue expandiéndose. Esto, a través de aplicaciones y servicios de activos digitales que están siendo adoptados por grandes, medianos y pequeños empresarios.

Mientras el mercado cambiario tradicional intenta estabilizarse, el uso de la tecnología de Bitcoin ofrece una alternativa descentralizada frente a los problemas estructurales de la banca local y la escasez de divisas físicas.



