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Según el economista Asdrúbal Oliveros, “Venezuela es un país que este año va a crecer, sin duda”.
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La mejora es un proceso lento, debido a que la estabilidad financiera todavía está fallando.
Venezuela atraviesa un punto de inflexión económica en 2026. Tras años de contracciones y distorsiones, el país se encamina hacia un «reseteo» financiero que promete atraer capitales extranjeros y dinamizar el comercio industrial.
Según proyecciones de analistas y economistas, este crecimiento no solo impactará los indicadores tradicionales, sino que fortalecerá la adopción de bitcoin (BTC) y otras monedas digitales como herramientas de eficiencia corporativa.
El economista Asdrúbal Oliveros sostiene que la trayectoria del país ha dado un giro definitivo. “Venezuela es un país que este año va a crecer, ahí no hay duda. Probablemente los economistas podemos tener diferencias de cuánto vamos a crecer, pero no estamos dudando que va a crecer”, afirmó Oliveros en su más reciente participación en el podcast Tertulia y Dinero.
En su análisis, estimó un crecimiento del 12% del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano este mismo año. Y estimó que el sector petrolero, que representa poco más de una cuarta parte de la economía, podría expandirse entre un 25% y 30%.
Este 12% es significativo si se considera que en 2025 la economía apenas mostró signos de estabilización, tras años de recesión profunda. Luego de una depresión histórica que redujo el tamaño de la economía del país en un 80% entre 2013 y 2021, este salto de doble dígito marca el primer rebote real y diversificado en más de una década.
Venezuela se convirtió en el foco de atención de las miradas y de las dinámicas económicas y empresariales. Y cambió sus perspectivas económicas. Este año se preveía una caída importante del volumen de ingresos y que la inflación llegaría al 1.000%. Entonces eso cambió. Insisto: no es que los problemas desaparecieron, porque esto va a llevar tiempo, pero la trayectoria es distinta.
Asdrúbal Oliveros.
Oliveros destacó que un factor clave de tal «reseteo» es la desaceleración de la inflación. Consideró que, aunque Venezuela cerró el 2025 con una inflación de 475%, la tendencia para este año es bajista.
«Estimamos que termine en torno al 150%. Es un escenario totalmente distinto al 1.000% de inflación que teníamos antes», indicó el también profesor universitario.

El especialista también proyectó una disminución del diferencial cambiario en Venezuela producto de una mayor oferta de divisas. Se espera que esta última aumente un 40% este año, según datos de Oliveros.
Este incremento del 40% en la oferta de divisas proyectado para 2026 marca un cambio importante frente a un 2025 de «mercado seco», en el que el flujo de caja llegó a 17.000 millones de dólares, según el propio economista. Fue así debido al estancamiento de las exportaciones petroleras y las restricciones operativas. Situación que, dicho sea de paso, promovió el uso de USDT para liquidaciones petroleras.
¿Cómo beneficiará a bitcoin este crecimiento?
En medio de la proyecciones positivas para la economía venezolana, ¿cómo se benefician bitcoin y las criptomonedas? La interrogante surge debido a que Venezuela ha sido un sitio clave para la adopción de criptoactivos, más específicamente stablecoins vinculadas al dólar, las cuales han penetrado en todos estratos socioeconómicos del país.
Para responderlo, CriptoNoticias consultó a Eleazar Colmenares, director de Criptoactivos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e) y CEO de Cryptobuyer Venezuela.
El especialista visualiza cinco puntos clave en los que el ecosistema venezolano de bitcoin y criptomonedas se beneficiará a partir del crecimiento económico proyectado por el economista Oliveros. ¿Cuáles son?

1. Crecimiento económico como acelerador de la adopción
De acuerdo con Colmenares, el dinamismo proyectado para la economía venezolana no es solo una cifra macroeconómica. En realidad, es un motor que impulsa la necesidad de métodos de pago eficientes.
Según el especialista, la adopción de criptomonedas como mecanismo de pago alternativo es una «realidad» que responde a la curva evolutiva del mercado.
Este crecimiento no solo trae más capital, sino que obliga a las empresas a buscar herramientas que no frenen su operatividad. En este sentido, el ecosistema de criptomonedas se beneficia directamente al posicionarse como la opción lógica para una industria que empieza a moverse a mayor velocidad, de acuerdo con Colmenares.
Tal visión coincide con la de Aníbal Garrido, director de la Academia Blockchain, Trading y Cripto (BT&C) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Según este especialista, el crecimiento económico de Venezuela producto de mayor entrada de divisas permitirá que el país se mantenga entre los mayores mercados entre pares (P2P) del continente, con cifras de 150 a 300 millones dólares mensuales en USDT. Además, él descarta una disminución en la usabilidad de activos digitales en el país producto de una mejora económica.
2. De la supervivencia a la infraestructura comercial sofisticada
Como segundo punto, Colmenares destaca que las stablecoins han dejado de ser un refugio individual contra la inflación en Venezuela, para convertirse en piezas de una arquitectura comercial más robusta.
Así, resalta que «al día de hoy hay muchísimas empresas que los pagos que tienen que efectuar en el exterior los continúan haciendo a través de criptomonedas estables».
Esta transición marca un hito. Como él lo ve, el uso de activos digitales ya no es una medida desesperada de ciudadanos comunes, sino una decisión estratégica de empresas que necesitan conectar con el mercado global de forma profesional y segura.
Efectivamente, CriptoNoticias ha reportado un uso extendido de plataformas de criptomonedas, tanto locales como foráneas, que han facilitado la usabilidad de activos digitales en el ámbito comercial.
Desde zapaterías, pasando por tiendas de repuestos, hasta institutos clínicos privados; ha proliferado la utilización de mecanismos que han contribuido a una infraestructura comercial más sofisticada.

3. Ventajas de inmediatez y bajo costo: Stablecoins vs. Sistema SWIFT
La consolidación de las criptomonedas como uso estructural en Venezuela (y todo el mundo) se debe a que el sistema financiero tradicional no ha logrado evolucionar al ritmo de la tecnología.
Colmenares es enfático al comparar ambos mundos: «¿Por qué hay empresas usando stablecoins? Porque una transferencia vía SWIFT demora 3, 5 o 7 días. El costo es excesivo versus lo que te cuesta un pago vía cripto».
Para dimensionar este beneficio, hay que recordar que si una empresa o una persona intenta transferir USD 2.000 desde un banco en Panamá hacia EE. UU., debe enfrentar una espera de hasta 48 horas hábiles y comisiones que pueden superar los USD 100, sumando bancos corresponsales.
En el caso específico de Venezuela, hay que aclarar que estas transacciones suelen ser inviables desde la banca local debido al aislamiento financiero, las sanciones y los estrictos controles de cambio que complican la corresponsalía bancaria.
Ahora bien, esa misma transferencia mediante stablecoins se liquida en minutos, sin intermediarios, y por una fracción del costo (usualmente USD 1 o menos). Esta eficiencia genera una «serie de beneficios adicionales con los que el sistema tradicional todavía no compite», según Colmenares.
Para él, esto «seguirá siendo la principal razón de valor para que tanto las empresas como los particulares sigan utilizando las criptomonedas cada vez más».
4. Un ecosistema que «llegó para quedarse»
Ante la interrogante de si las empresas volverán a los carriles tradicionales una vez que la economía se estabilice, la respuesta de Colmenares es clara: «Todos aquellos que han venido utilizando la herramienta, lo que nosotros estamos viendo es que lo van a seguir usando».
Como él lo ve, el ecosistema no es una moda pasajera, sino una estructura que ha generado su propia cultura y confianza.
Para el directivo de Cavecom-e, tanto la sociedad como el sector empresarial venezolano ya «se montó en la moto» y no hay razones operativas para regresar a la lentitud de «la bicicleta» del sistema tradicional.
Dicha metáfora fue explicada primero por Aníbal Garrido, quien afirmó en una entrevista que el tema inflacionario en Venezuela obligó a los usuarios a buscar alternativas distintas a las convencionales, como las criptomonedas, para protegerse.
Además, ha habido casos registrados de uso de USDT para ciertos beneficios laborales y como estrategia de tesorería en entidades con décadas de trayectoria, como es el caso de SEMITECH, en Valencia, estado Carabobo.
5. Atracción de nuevos servicios y exchanges
La apertura económica de Venezuela actúa como un imán para el capital tecnológico global. Colmenares asegura que esta etapa «también va a implicar una apertura mayor para muchos servicios de criptomonedas y para muchos exchanges que también van a querer tener presencia en el país».
El objetivo de estos nuevos actores, dice el empresario, será proporcionar soluciones integrales a toda el área comercial e industrial que se prevé ingresará al país.
Esto significa que el beneficio para el ecosistema será doble: mayor volumen de transacciones y una oferta más variada de plataformas que competirán por ofrecer mejores servicios a los empresarios venezolanos.
Lo anterior es relevante ya que, hasta la fecha, solamente hay dos plataformas autorizadas a operar en Venezuela: Crixto y Kontigo. Ambas entidades, dedicadas al intercambio de activos digitales por bolívares, han facilitado la adopción de USDT en el país, mediante integraciones clave como el pago móvil con USDT.
No obstante, la competencia ha sido tenaz contra Binance Pay, la pasarela de pagos de Binance, que ha estado operando en Venezuela -sin licencias ni autorizaciones- desde hace años. Esto, de hecho, ha llevado a que las empresas locales se alíen con el exchange para facilitar la usabilidad de las criptomonedas.
No obstante, ya desde 2023, en CriptoNoticias documentábamos el uso de Binance Pay para recibir pagos con criptoactivos, sin que existieran opciones locales activas. Un comportamiento que, aun con la competencia, se sigue registrando en el país caribeño hasta el sol de hoy. Muestra de ello es la siguiente foto, tomada en una tienda en Caracas a finales de 2025.

Por todo lo anterior, está más que claro que, en la medida que el país avanza en su «reseteo» este año, la integración de activos digitales será un puente necesario entre una infraestructura interna en reconstrucción y un mercado global que está acostumbrado a la rapidez de las criptomonedas.









