USDT se usa en Venezuela como tasa no oficial para la divisa norteamericana. Fuente: Imagen generada por ChatGPT.
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En el país suramericano 1 de cada 10 habitantes posee activos digitales.
El uso de stablecoins se mantiene frente a la pérdida del poder adquisitivo del bolívar.
Aníbal Garrido, fundador de BTC Techno y director de la Academia de Blockchain, Trading y Criptoactivos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), asegura que el ecosistema de criptoactivos en Venezuela persistirá como infraestructura financiera estructural en 2026, tras los eventos políticos ocurridos el pasado 3 de enero, que modificaron la dinámica económica.
Garrido atribuye esta permanencia a necesidades funcionales derivadas de la inestabilidad macroeconómica de los últimos años. Una situación que se espera cambie tras la mayor entrada de dólares al país. Esto, debido a un nuevo flujo en el comercio de petróleo con Estados Unidos.
En este panorama, Garrido predice que el país continuará entre los mayores mercados P2P del continente, con cifras de 150 a 300 millones dólares mensuales en USDT. Y aunque proyecta que habrá un reequilibrio entre criptoactivos y fíat en el primer trimestre de 2026, impulsado por mayor ingreso de divisas, descarta una disminución relevante del uso de activos digitales en el país.
Para el analista, los usuarios ya incorporaron las criptomonedas como mecanismo de transferencia fuera del sistema financiero tradicional, gracias a su facilidad transaccional, comisiones competitivas e inmediatez. Nada cambiará de forma radical en este aspecto.
Sin embargo, admite ajustes coyunturales, como mayor demanda de dólares físicos («tradicionales») frente a USDT. Un cambio derivado de un momento de mayor liquidez fíat.
El especialista alinea su visión con la tendencia global, en la cual las criptomonedas ya no son un episodio coyuntural, sino una infraestructura integrada al sistema financiero mundial.
Con un mayor ingreso de dólares a un mercado que venía seco, la proporción cripto-fíat naturalmente tenderá a buscar un nuevo equilibrio. Pero es clave entender algo: los efectos macroeconómicos de las medidas recientes no se verán en días ni semanas. Se reflejarán gradualmente durante el próximo trimestre y mese posteriores siempre y cuando la nueva dinámica no restroceda o desmejore.
Anibal Garrido, especialista en criptoactivos.
Aníbal Garrido analiza el cambio de paradigma irreversible y permanencia estructural de Venezuela en el ecosistema de activos digitales. Fuente: Captura de pantalla – Youtube (@GlobovisiónVídeosenVivo).
Garrido añade que quien ya aprendió a mover valor fuera del sistema financiero tradicional difícilmente “desaprende”. La facilidad transaccional, las comisiones competitivas y la inmediatez en la ejecución han generado un cambio mental profundo entre los usuarios.
“Es como querer manejar una bicicleta luego de aprender a usar una motocicleta”. Su frase ilustra que la experiencia de rapidez y autonomía hace improbable un retroceso masivo.
A nivel global, la tendencia respalda firmemente esta permanencia. Según diversas estimaciones actualizadas a 2026, entre 560 y 650 millones de personas en el mundo poseen criptoactivos, lo que representa alrededor del 7-9% de la población global y muestra una curva de crecimiento sostenida.
En este escenario, Venezuela se mantiene entre los países con mayor adopción relativa, tomando en cuenta que ocupa posiciones destacadas en índices como el de Chainalysis 2025 (puesto 18 global y top per cápita en Latinoamérica).
Según estas estadísticas, los volúmenes anuales superan los 44.000 millones de dólares en transacciones, impulsados principalmente por stablecoins y remesas.
Venezuela espera un 2026 de equilibrio gradual
Por su parte, el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, coincide con Garrido en que Venezuela atraviesa por un proceso de transformación gradual de su economía. Lo atribuyen a que en 2026 hay mayor peso de dólares fíat gracias a la apertura petrolera.
Oliveros describe el escenario como una «estabilidad precaria» donde los dólares entran vía cuentas custodiadas, fortaleciendo la capacidad interventora del Banco Central de Venezuela.
Considera, por tanto, que los efectos macroeconómicos de estas acciones se percibirán entre 30 a45 días. El resultado sería una reducción paulatina de la brecha cambiaria (actualmente en torno al 30-38% entre oficial 393 Bs/dólar).
¿Estabilidad real? Estamos en una «estabilidad precaria». Los dólares están ahí, pero la desconfianza estructural tras los eventos de enero de 2026 sigue pesando. En Venezuela, la estabilidad no se decreta, se financia con flujo de caja constante. Para que la estabilidad llegue tienen que darse hechos concretos. A mi juicio la reducción de la brecha cambiaria y la tasa de inflación serán los indicadores claves para mirar cómo evoluciona todo esto.
Asdrúbal Oliveros, Consultor Empresarial.
De tal manera que, acorde con lo que mencionan ambos especialistas, Venezuela transita un proceso de reequilibrio donde los activos digitales y la política petrolera dictan las nuevas reglas.
Por un lado, está la visión de que uso de criptomonedas es una tendencia inamovible, al ser parte de una infraestructura digital global de la que el país ya forma parte. Por el otro, influye la reactivación de canales financieros tradicionales en el país, ahora bajo estricta custodia internacional.
Lo que estos dos lados muestran es un modelo híbrido que no se está moviendo por decretos ni leyes, sino por la capacidad del sistema para reducir la desconfianza estructural. Algo que, según los analistas, sigue pesando sobre la economía nacional.
Reportera senior de la sección de Política, Estado y Adopción de Bitcoin en CriptoNoticias. Con más de 20 años de experiencia en el periodismo, ha trabajado en una variedad de medios de comunicación, tanto impresos como digitales, donde ha desarrollado un enfoque particular en la cobertura de temas sociales, económicos y tecnológicos.
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