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China y potencias emergentes lideran compras de oro, alcanzando un valor de 4 billones de dólares.
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El uso de bitcoin en peajes de Ormuz permite a Irán liquidar pagos fuera del control de Washington.
El mapa de la riqueza global está sufriendo una metamorfosis silenciosa pero tan profunda que, por primera vez desde 1996, el valor del oro en las reservas de los bancos centrales supera al de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Este cruce de líneas, confirmado por datos de Bloomberg este 9 de abril, marca el cierre de un ciclo de tres décadas en el que la deuda estadounidense fue el refugio indiscutible.
En conjunto, el Consejo Mundial del Oro proyecta que los bancos centrales sumarán hasta 850 toneladas adicionales hacia finales de 2026, consolidando un valor de reserva que ya roza los 4 billones de dólares, superando la valoración actual de la deuda estadounidense (que está por encima de los 39 billones de dólares).
El fenómeno responde a una combinación de factores económicos y estratégicos. Por un lado, el precio del oro alcanza niveles récord, mientras el valor de los bonos sufre por el entorno de altas tasas de interés.
Por otro lado, analistas como Luke Gromen señalan un trasfondo geopolítico: ante el uso del dólar como mecanismo de sanción por parte de Occidente diversas naciones aceleran la diversificación de sus carteras hacia activos que no dependen de un gobierno emisor. “No existe una moneda que pueda reemplazar al dólar; el oro simplemente ocupará su lugar”, sostiene Gromen.

El liderazgo de este movimiento recae principalmente en las economías emergentes, con China a la vanguardia. El Banco Popular de China mantiene una racha de 17 meses consecutivos de adquisiciones, acumulando oficialmente más de 2.300 toneladas de oro. Aunque analistas independientes estiman que las tenencias reales son significativamente mayores.
Bruce Ikemizu, director del Japan Bullion Market Association, calcula que las reservas chinas podrían acercarse a las 5.000 toneladas. Por su parte, Société Générale ha señalado en sus análisis que las compras reales de China han sido hasta diez veces superiores a las cifras oficiales reportadas públicamente.
A este esfuerzo de diversificación se suman países como Polonia e India, que compensan la actuaciones más lentas de Rusia y Turquía, las cuales han comenzado a monetizar parte de su metal para financiar déficits internos o defender sus monedas locales.
Bitcoin entra en la escena
La búsqueda de alternativas al sistema financiero tradicional no solo apuntan al oro, sino también a las monedas digitales. Este hecho tiene su exponente más agudo en el Estrecho de Ormuz. En esta vía, por la que transita el 20% del petróleo mundial, Irán exige ahora el pago de peajes en bitcoin (BTC), yuanes o stablecoins, como lo informó CriptoNoticias.
Para Teherán, excluido del sistema de pagos SWIFT, el uso de activos digitales permite liquidaciones en segundos que eluden los bloqueos bancarios convencionales, transformando una necesidad operativa en un precedente de comercio energético fuera del circuito del dólar.
Sin embargo, el alcance de esta transición aún es objeto de debate. Mientras algunos analistas ven en el auge del oro y el uso de bitcoin una «desdolarización» irreversible, otros advierten que el dólar sigue siendo la moneda predominante en el comercio global y que el fortalecimiento del oro es, en parte, un reflejo de la inflación persistente.
Lo que los datos confirman es una fragmentación en la confianza monetaria. Los bancos centrales están incrementando su exposición a activos tangibles para protegerse de la incertidumbre geopolítica y el elevado endeudamiento soberano.
En este nuevo escenario, el sistema monetario parece avanzar hacia un modelo híbrido, donde la seguridad de los Estados ya no descansa únicamente en una moneda nacional, sino en la combinación de metales preciosos y tecnologías de liquidación descentralizadas.








