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Ferrari destacó la fortaleza de bitcoin, que no puede ser bloqueado por ningún país.
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El especialista advirtió sobre confiscaciones estatales, usando una experiencia vivida en Argentina.
En el Cripto Latin Fest 2025, celebrado en Medellín, Colombia, CriptoNoticias conversó con Manuel Ferrari, presidente de la ONG Bitcoin Argentina y cofundador de Money On Chain, plataforma creadora de la stablecoin descentralizada dollar on chain (DOC).
Durante la entrevista, Ferrari fue categórico al afirmar que, en el ecosistema de criptomonedas, «el 99% de los proyectos son estafas o shitcoins». Y advirtió que las regulaciones pueden generar una falsa sensación de seguridad en un mercado donde la mayoría de las iniciativas carecen de sustento real.
El término shitcoins, muy utilizado entre los entusiastas de bitcoin (BTC), refiere a criptoactivos sin utilidad clara o respaldo sólido, generalmente usados y/o creados con fines especulativos.
Además, al ser consultado sobre la adopción de stablecoins, en particular sobre qué se necesita para que alternativas a tether (USDT) y usd coin (USDC) logren mayor uso, Ferrari señaló que el primer desafío es facilitar su acceso en rampas y exchanges.
Cabe mencionar que USDT, moneda emitida por la empresa Tether, y USDC, por la compañía Circle, representan el 60% y 25% respectivamente de la capitalización total de stablecoins, la cual ya supera los USD 290.000 millones.
A diferencia de las monedas estables centralizadas, explicó, las descentralizadas no tienen detrás compañías gigantes como Tether o Circle, capaces de sostener negocios multimillonarios y presionar por su inclusión.
«No hay muchos incentivos para que los exchanges adopten estas stablecoins, excepto que lo pidan los usuarios», señaló.
A su juicio, la clave para que los usuarios adopten alternativas descentralizadas como DOC o LUSD es la educación y la comprensión del valor que estas ofrecen. Aunque reconoció a USDT y USDC como líderes indiscutibles del mercado, advirtió que su carácter centralizado le genera desconfianza, especialmente en contextos como el latinoamericano, donde la estabilidad política y regulatoria puede cambiar de un día para el otro.
Ferrari evocó su experiencia en Argentina como ejemplo de los riesgos de depender de intermediarios centralizados. Explicó que, en el año 2000, el gobierno obligó a los bancos a convertir los depósitos en dólares a pesos, lo que significó un despojo para los ahorristas. De experiencias como esta, dice, surge la necesidad de construir alternativas descentralizadas que, al igual que bitcoin, devuelvan soberanía a las personas pero manteniendo paridad con el dólar.
En cuanto a la posibilidad que tienen los emisores de stablecoins centralizadas de congelar fondos por órdenes gubernamentales, el especialista mencionó el rol de Paolo Ardoino, CEO de Tether, a quien ha escuchado en varias ocasiones: «Es un tipo muy interesante, muy bitcoiner, pero él es muy claro: si el gobierno americano va y le dice ‘tienes que bloquear esto’, y no lo hace, iría preso. Yo haría exactamente lo mismo».
En contraste, el presidente de la ONG Bitcoin Argentina subraya que la fortaleza de bitcoin radica en que no puede ser bloqueado por ningún país, a diferencia de las stablecoins centralizadas. Es más, cree que la incapacidad de censurar BTC genera un efecto contrario al deseado por los gobiernos: cuanto más tratan de controlarlo, más incentivan a la gente a adoptarlo, creando una especie de competencia jurisdiccional en la que los Estados no tienen ventajas reales.
Sobre la viabilidad de que aparezcan stablecoins atadas a monedas locales, como el peso argentino o el colombiano, el empresario se mostró escéptico. Considera que es muy difícil que esto ocurra, salvo en caso de un ataque directo de los gobiernos contra las stablecoins dolarizadas.
Si bien las stablecoins son criptoactivos que mantienen el mismo precio que una moneda fíat, de momento hay pocas opciones que ofrecen paridad con activos que no sean el dólar estadounidense (USD), la cual posee la mayor reserva de valor del mundo.
Ferrari también resaltó el papel estratégico de Tether en la economía de Estados Unidos, afirmando que atacarlo «sería como tirarse un tiro a los pies, ya que la empresa es uno de los grandes colocadores de deuda de su propio gobierno». Argumentó que en Estados Unidos «tienen un déficit fiscal brutal», por lo que encajan bonos del Tesoro a los ciudadanos latinoamericanos, quienes, según el propio Ardoino, están entre las personas que más utilizan Tether.
Respecto a los marcos regulatorios del sector en Estados Unidos, Ferrari considera que la reciente ley aprobada GENIUS, que regula a los emisores de stablecoins, se concentra en instrumentos centralizados y deja de lado al mundo DeFi.
Por ello, advirtió que muchas veces estos marcos regulatorios terminan siendo «sellos de goma», ya que a su modo de ver un proyecto regulado por la SEC o por la Comisión Nacional de Valores en Argentina puede parecer confiable, cuando en realidad el regulador no entiende del todo el producto.
Esto, dijo, podría inducir a los inversores a confiar en proyectos que no funcionan correctamente, generando riesgos innecesarios.
En Argentina, agregó, las exigencias regulatorias terminan afectando a los negocios legítimos. Explicó que para operar un comercio de compra-venta de bitcoin se requiere un depósito de 175.000 dólares, una cifra que considera desproporcionada.