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La wallet fue creada con solo cuatro prompts y sin escribir código manual.
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El experimento reabre alertas sobre clones maliciosos y seguridad.
Un desarrollador de la Fundación Ethereum (EF) demostró cómo la inteligencia artificial (IA) le permitió crear una wallet de criptomonedas en menos de “de veinte minutos”.
El 17 de enero, Abbas Khan publicó en X que logró elaborar un clon funcional de una wallet estilo MetaMask utilizando únicamente cuatro instrucciones dirigidas a un modelo de IA.
Según explicó, el proceso se basó en «vibecodear», en otras palabras, programar de forma iterativa mediante prompts en lenguaje natural usando Claude, un modelo de inteligencia artificial orientado al desarrollo de software.
El resultado fue una wallet completamente operativa, desplegada como aplicación web, sin escribir código, línea por línea, de manera tradicional.

Características de la wallet construida con inteligencia artificial
La wallet permite enviar y recibir criptomonedas, visualizar balances, generar códigos QR y realizar swaps entre cadenas.
Para ello, integra servicios de terceros como LI.FI, que facilita intercambios entre redes, y MoonPay, que habilita la compra de criptomonedas con dinero fiduciario mediante tarjeta o transferencia bancaria. Todo el flujo se ejecuta sobre Base, una red de segunda capa (L2) de Ethereum.
Por otro lado, el propio desarrollador advirtió que no deben importarse wallets principales en la demo por motivos de seguridad, ya que se trata de un experimento.
Un logró que introduce una alerta en el ecosistema de criptomonedas
Más allá del logro técnico, el caso plantea implicaciones relevantes.
La facilidad para crear wallets funcionales con IA reduce drásticamente las barreras de entrada para desarrolladores, pero también para actores maliciosos.
Hackers podrían clonar interfaces legítimas en muy poco tiempo, aumentando el riesgo de fraudes y estafas dirigidas a usuarios desprevenidos.
En ese escenario, el avance de la IA en el desarrollo de software refuerza la necesidad de herramientas de verificación más robustas, mejores prácticas de seguridad y una mayor educación del usuario final.



