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Israel exigió a sus bancos que planifiquen cómo protegerse de la cuántica.
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La amenaza no es solo técnica: el temor público podría desestabilizar al sistema financiero.
La computación cuántica es una tecnología que, en manos de un un actor maligno, tiene el potencial de romper los sistemas de seguridad digitales actuales.
En ese contexto, el 7 de enero de 2025 el Departamento de Supervisión Bancaria del Banco de Israel envió una carta a bancos y entidades financieras, en la que les exigió presentar, en el plazo de un año, planes de preparación frente a amenazas cibernéticas derivadas de la cuántica.
Según el reporte de Calcalistech, el mensaje fue directo: aunque aún no exista una computadora cuántica plenamente operativa, el sistema financiero no puede esperar a que se rompa el cifrado que hoy lo sostiene.
La capacidad de procesamiento cuántico amenaza con dejar obsoletos los algoritmos de seguridad actuales, capaces de resolver en segundos lo que hoy es imposible para la computación.
Esta vulnerabilidad afecta directamente a los sistemas de cifrado que garantizan la confidencialidad de los datos financieros, bancarios, estatales, de salud y de redes de criptoactivos como Bitcoin, entre otros.
Para Moshe Karako, asesor israelí en ciberseguridad de gobiernos e instituciones financieras, «una computadora cuántica hace posible abrirlo todo».

El verdadero peligro, explicó Karako, es psicológico: el dinero en un banco vale por la confianza. Si una parte significativa de la población intenta retirar efectivo por miedo, el sistema podría colapsar incluso sin un ataque real.
Un quiebre en las reglas de la ciberseguridad
De acuerdo con el informe mencionado, el requerimiento del regulador israelí marca un punto de inflexión.
Uzi Yaari, director de la división digital de la firma Elad, explicó que la computación cuántica «ya no es solo otra amenaza en el panorama cibernético», sino una tecnología que «cambia todas las reglas del juego».
Según su análisis, cuando las capacidades cuánticas sean relevantes, los sistemas defensivos actuales dejarán de servir y será necesario adoptar códigos y métodos de cifrado completamente distintos.
El problema, señaló Yaari, no comienza con el cifrado en sí, sino con la infraestructura que lo soporta. Muchos bancos operan sobre sistemas heredados, es decir, plataformas antiguas construidas con lenguajes obsoletos y procesos acumulados durante décadas.
En ese contexto, cumplir con una exigencia regulatoria no alcanza. «Hay dos ejes que deben moverse al mismo tiempo», afirmó: responder al regulador y, al mismo tiempo, modernizar los sistemas centrales, ya sea corrigiendo puntos críticos o reescribiéndolos por completo.
En dos años, los sistemas no estarán protegidos. No podemos esperar. Deberíamos haber empezado ayer.
Uzi Yaari, director de la división digital de la firma Elad.
Proteger la información de hoy contra la cuántica del futuro
Moshe Karako también enfatizó que la amenaza cuántica no es solo técnica, sino sistémica.
El asesor advirtió además sobre un riesgo menos visible: el llamado “recolectar ahora, descifrar después”. Según explicó, grandes volúmenes de información cifrada (financiera, médica o de seguridad) ya están siendo robados y almacenados.
Hoy parecen inútiles porque están protegidos, pero podrían volverse completamente accesibles cuando la computación cuántica madure. El daño, entonces, comienza años antes de que el cifrado se rompa.
Este problema no se limita a los bancos. También afecta a sistemas de comunicación que hoy se consideran seguros, como aplicaciones de mensajería y telefonía cifrada, entre ellas WhatsApp.
El cifrado que utilizan, por ejemplo, el sistema criptográfico llamado RSA, forma parte de una misma cadena de confianza que sostiene al comercio electrónico, a los gobiernos y a las finanzas globales.
En ese sentido, como lo reportó CriptoNoticias, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) ya estableció mecanismos de protección contra la computación cuántica.

Incluso, Adam Back, cofundador de Blockstream, propuso el uso de un algoritmo de firma digital resistente a la cuántica aprobado por el NIST para resguardar las transacciones de Bitcoin.
Por eso, Karako remarcó que el primer paso no es «resolver lo cuántico», sino entender qué información existe, dónde se cifra y con qué proveedores externos.
Tras completado el período que finalizó el 7 de enero de 2026 y en respuesta a Calcalistech, el Departamento de Supervisión Bancaria señaló que las entidades ya están enviando sus evaluaciones iniciales y que serán comparadas con los requisitos y las tendencias emergentes.



