-
La arquitectura de Zero separa ejecución y verificación para reducir costos y escalar.
-
La red Zero incorpora pruebas de conocimiento cero para favorecer la escalabilidad.
El equipo de LayerZero presentó Zero, una nueva red de criptomonedas en desarrollo que describen como la primera «computadora mundial multinúcleo». El lanzamiento estuvo acompañado por el apoyo de instituciones como Google Cloud, Tether, emisora de la stablecoin USDT, y las firmas financieras Citadel Securities y Ark Invest.
«Estamos entusiasmados de asociarnos con LayerZero antes del lanzamiento de Zero. Creemos que Zero tiene el potencial de convertirse en una plataforma líder de contratos inteligentes en la próxima era de las finanzas en cadena», afirmaron desde Ark Invest en X.
Paolo Ardoino, director ejecutivo de Tether, explicó que la colaboración implica integrar la tecnología de LayerZero dentro del WDK (Kit de Desarrollo de Wallets) de Tether, una herramienta que permite a empresas y desarrolladores crear sus propias aplicaciones de custodia y pagos. El propósito sería simplificar la interacción entre distintas redes mediante el protocolo LayerZero y habilitar pagos y transferencias con menor fricción técnica para usuarios y compañías.
Google Cloud, por su parte, se sumará como socio para explorar el uso de la infraestructura de LayerZero en micropagos entre agentes de inteligencia artificial (IA), con el objetivo de permitir transacciones automáticas sin cuentas bancarias y con baja latencia.
En cuanto a Citadel Securities, esta compañía aportará su experiencia en estructura de mercado para evaluar aplicaciones en negociación, compensación y liquidación, y además realizó una inversión estratégica en ZRO, el token nativo y activo de gobernanza de la red.
Por otro lado, tras el anuncio de la nueva red Zero, el precio de ZRO se disparó al alza: creció un 35,5% y al momento de esta nota cotiza en los 2,3 dólares por token.

Zero, la red que promete millones de transacciones por segundo
Conforme al comunicado de este 10 de febrero, esta red tendría la capacidad de procesar hasta 2 millones de transacciones por segundo (TPS) por cada «Zona de Atomicidad».
Para comparar con otras redes, por ejemplo, Solana procesa actualmente un promedio de 3.000 TPS, mientras que la capa base de Ethereum unas 24 o 25 TPS y Lighter, una cadena de segunda capa (L2), entre 2.000 y 3.000 TPS.
En Zero, cada una de esas zonas de atomicidad funcionaría como un proceso independiente que puede operar transacciones e información en paralelo con otras zonas.
El potencial beneficio, según lo explicado, sería que, si una aplicación genera alta demanda, no necesariamente congestionaría a las demás, porque cada zona dispondría de recursos separados dentro del mismo protocolo.
De acuerdo con el equipo de LayerZero, las «Zonas de Atomicidad» se comparan con un procesador multinúcleo, en las que varias aplicaciones podrían ejecutarse simultáneamente sin bloquearse entre sí. En una red de un solo «núcleo», todas las aplicaciones compiten por el mismo recurso.
Eficiencia operativa: menos costos y validación accesible
La red Zero incorpora pruebas de conocimiento cero (ZK, del inglés Zero Knowledge), una tecnología que permite verificar transacciones mediante una prueba matemática compacta en lugar de obligar a cada nodo a repetir todo el proceso de cómputo.
En términos prácticos, esto significa que no todos los validadores deben ejecutar cada transacción.
Esa arquitectura de Zero permite que la red se divida en dos roles: productores encargados del trabajo pesado y validadores que solo verifican esas pruebas matemáticas.
Así, la cadena evita que todos los nodos sean copias idénticas que replican el mismo trabajo.
Gobernanza y proyección
Zero se asegura mediante prueba de participación delegada (DPoS), donde los titulares del token nativo de la red, ZRO, delegan su poder a validadores.
Al eliminar requisitos mínimos elevados y sanciones automáticas en la capa de consenso, el diseño busca evitar que solo grandes operadores dominen la validación.
Finalmente, el modelo incluye además una figura de «senadores», expertos a quienes los participantes pueden delegar su voto. Sin embargo, los usuarios conservan la posibilidad de intervenir directamente, lo que intenta equilibrar especialización técnica y control distribuido.








