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Afirman que el oro amazónico se intercambia por USDT y luego se exporta.
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La organización exhorta a aumentar la vigilancia financiera para incluir métodos de pago emergentes.
Un reciente informe técnico publicado por la organización Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC) ha expuesto una transformación profunda en las dinámicas del tráfico de oro en la región amazónica.
La investigación detalla cómo el mercado negro del mineral estaría adoptando tecnologías digitales, específicamente la criptomoneda estable USD Tether (USDT), para agilizar el movimiento de capitales y sortear la supervisión de los organismos financieros internacionales.
Según el informe, el flujo del oro ilícito ha seguido rutas que conectaban los centros de extracción con mercados de exportación tradicionales. Sin embargo, los datos recopilados entre 2024 y 2025 muestran una inversión de estos patrones, donde el oro procedente de países como Brasil y Guyana está siendo redirigido hacia nuevos nodos de acopio fronterizos.
Este cambio estructural ha sido impulsado por el endurecimiento de las normativas de control en las naciones vecinas y el atractivo de mercados que ofrecen menores niveles de transparencia regulatoria.
El reporte destaca el papel fundamental de las criptomonedas en la modernización de este comercio clandestino. Según informan especialistas en cadenas de suministro, una parte significativa del oro transado en zonas fronterizas de Brasil y Venezuela se liquida actualmente a través de USDT.
Esta modalidad permite a las redes de tráfico realizar transacciones transfronterizas inmediatas que eluden el sistema bancario convencional, reduciendo drásticamente la exposición a los protocolos de debida diligencia y eliminando los riesgos físicos asociados al transporte de grandes sumas de dinero en efectivo.
En términos logísticos, la ciudad de Boa Vista, en el estado brasileño de Roraima, se ha consolidado como el epicentro operativo de esta red. Mediante el uso de carreteras y una red de pistas de aterrizaje clandestinas, el metal precioso ilegalmente extraído es trasladado desde yacimientos remotos hasta centros de agregación.

La infraestructura aérea otorga a los traficantes una alta capacidad de adaptación, permitiéndoles modificar sus rutas rápidamente ante cualquier incremento en la vigilancia policial de la zona, dicen los investigadores de GI-TOC.
Este fenómeno se desarrolla en un contexto de precios récord para el metal precioso, que alcanzó los 5.000 dólares por onza a inicios de 2026, como informó CriptoNoticias.
Ante la sofisticación de estas operaciones, el Senado de los Estados Unidos avanza en la discusión de la Ley de Asociación Legal de Oro y Minería. Este proyecto legislativo propone una estrategia integral para romper los vínculos entre la minería y los actores ilícitos, exigiendo mecanismos de transparencia más estrictos en todas las transacciones vinculadas a metales preciosos.
El informe concluye que la transición hacia una economía de oro digital representa un desafío crítico para la seguridad regional. Desde el GI-TOC alertan que, sin una cooperación internacional que integre el rastreo de activos digitales con la vigilancia de las cadenas de suministro físicas, las redes de contrabando continuarán expandiendo su alcance en la Amazonía.









