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Las pérdidas crecieron más de 30% frente a 2024, según la firma de análisis on chain PeckShield.
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En febrero de 2025, Bybit sufrió el robo de USD 1.500 millones, el más grande la historia.
El año 2025 cerró como uno de los períodos más dañinos para el ecosistema de criptomonedas en términos de robos, hackeos y estafas.
De acuerdo con un informe publicado el 13 de enero por la firma de análisis on chain PeckShield, las pérdidas totales asociadas a delitos con criptoactivos superaron los USD 4.040 millones, lo que representa un aumento cercano al 34% respecto de 2024.

El reporte atribuye este récord a dos factores centrales: vulnerabilidades persistentes en infraestructuras centralizadas y un giro estratégico de los atacantes hacia técnicas de ingeniería social, es decir, engaños diseñados para manipular a las personas y obtener acceso a claves o sistemas críticos.
En ese sentido, CriptoNoticias reportó varios casos de ataques desde comienzos de 2026: ya sea con técnicas de phising en wallets como MetaMask, ventanas emergentes falsificadas de Phantom, así como también un ataque en la seguridad de una extensión de navegador de Trust Wallet.
Hackeos y estafas explican el grueso de las pérdidas
Según los datos de PeckShield, USD 2.670 millones se perdieron en hackeos directos a plataformas y servicios, mientras que USD 1.370 millones correspondieron a estafas.
En ambos casos, el crecimiento interanual fue significativo, especialmente en las estafas, que mostraron un aumento muy superior al de los ataques técnicos.
Más de 200 incidentes de hackeo fueron registrados durante el año. Febrero concentró el episodio más grave jamás documentado, cuando se robaron más de USD 1.500 millones en una veintena de ataques.
Ese pico estuvo impulsado principalmente por el exploit sufrido por Bybit, que pasó a ser el mayor hackeo individual en la historia del sector.
PeckShield subraya un cambio estructural: los atacantes están dejando de enfocarse exclusivamente en aplicaciones de finanzas descentralizadas para dirigirse a exchanges centralizados y grandes organizaciones, víctimas de alrededor del 75% de las pérdidas totales en 2025.
El uso de ataques a la cadena de suministro y el compromiso de claves privadas fueron técnicas recurrentes. También, los ataques físicos proliferaron notoriamente.
2025: menos recuperación de criptomonedas y las redes más robadas
Otro dato relevante del informe es la caída en la recuperación de fondos.
Solo unos USD 335 millones lograron ser recuperados o congelados, una cifra menor a la registrada en 2024, de casi USD 490 millones.
Esto sugiere que los atacantes no solo robaron más, sino que también mejoraron su capacidad para mover y ocultar los activos sustraídos.
Por otro lado, el análisis también muestra un giro en las redes más afectadas. La BNB Chain se convirtió en la red con mayor número de incidentes, concentrando cerca del 29% de los ataques.
Sin embargo, Ethereum continuó acumulando la mayor parte del daño económico, con casi el 70% del valor total robado, debido a que allí se concentran objetivos de alto valor. La red Sui apareció como un objetivo emergente.
Otra mirada sobre el crimen con criptomonedas en 2025
Un relevamiento publicado el 10 de enero por la firma de análisis TRM Labs aporta una perspectiva más amplia sobre el crimen vinculado a criptomonedas.
Según ese reporte, los flujos ilícitos con criptoactivos alcanzaron un valor récord de USD 158.000 millones durante 2025, lo que implicó un aumento del 145% frente al 2024, revirtiendo una tendencia de descenso observada en años anteriores.

La diferencia entre esta cifra y las estimaciones de PeckShield responde al alcance del análisis: mientras este último se enfoca en robos y estafas directas, TRM Labs contabiliza el volumen total de fondos vinculados a actividades ilícitas, incluyendo evasión de sanciones internacionales, delitos informáticos, mercados ilegales y financiamiento criminal.
TRM Labs señala que, más allá de hackeos y estafas visibles, las criptomonedas siguieron siendo utilizadas en actividades ilegales de gran escala, lo que refuerza la idea de que 2025 marcó un punto de inflexión en el volumen y la sofisticación del crimen asociado a activos digitales.
En conjunto, ambos informes coinciden en un diagnóstico claro: 2025 fue uno de los años más costosos para la seguridad del ecosistema cripto, no solo por el monto robado, sino por el cambio de estrategia de los atacantes y la creciente exposición de infraestructuras centralizadas.



