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Garlinghouse afirma que Clarity “no es perfecta”, aunque sugirió que hay que aceptarla.
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El empresario da 80% de probabilidades de que Clarity se convierta en ley a finales de abril.
Brad Garlinghouse, el CEO de Ripple Labs, manifestó su apoyo a la ley Clarity, un proyecto legislativo diseñado para otorgar una estructura formal al mercado de las criptomonedas en territorio estadounidense. A pesar de que la propuesta se encuentra actualmente estancada en el Congreso, el ejecutivo enfatizó la necesidad de avanzar con las normativas disponibles para evitar que la falta de reglas claras continúe afectando el desarrollo del sector.
Durante una entrevista, Garlinghouse se refirió al proceso legislativo y cuestionó el estancamiento que ha tenido la ley Clarity. «Estuvimos condenadamente cerca de que la ley Clarity entrara en el markup del Comité Bancario del Senado, lo cual habría sido un paso positivo muy importante. Pero se estancó», señaló.
Para el directivo de Ripple, la resistencia de algunos sectores de la industria ante los puntos mejorables del texto legal podría ser contraproducente a largo plazo.
En sus declaraciones, Garlinghouse fue enfático al pedir pragmatismo a sus colegas y a los legisladores. «Lo que diría al respecto es: no dejemos que la indignación pública sobre ciertas cosas —que quizás podrían mejorar— se disfrace de una representación de toda la industria», indicó.
A lo que me refiero con eso es, principalmente, que creo que está clarísimo que la claridad es mejor que el caos. Y la ley Clarity, tal como está escrita, no es perfecta. Nadie aquí ha visto jamás una pieza legislativa perfecta. Hay cosas que no me encantan, pero no dejemos que la perfección se interponga en el camino del progreso.
Brad Garlinghouse, CEO de Ripple Labs.
Asimismo, Garlinghouse recordó la batalla legal que su empresa mantuvo con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) durante casi cinco años. El empresario explicó que la jueza federal, Analisa Torres, determinó que el activo digital XRP, emitido por esa compañía, no es un título valor (security). Esto le dio claridad regulatoria a esa entidad y sus operaciones.
Sin embargo, el ejecutivo advirtió que esa certeza legal es individual y no se extiende al resto de los participantes del mercado. «La industria en general no tiene claridad regulatoria. Y, nos guste o no, la suerte de Ripple sube y baja un poco con la suerte de la industria cripto», reconoció.

Bajo esta premisa, el CEO de Ripple estimó que existe un 80% de probabilidades de que la ley Clarity esté firmada y promulgada por el presidente Donald Trump para finales de abril de 2026. Una proyección que dista de otras, como la de Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Asesores Presidenciales sobre Activos Digitales. Él estimó que Clarity sería convertida en ley el 3 de abril, como informó CriptoNoticias.
La visión de Garlinghouse contrasta con la de otros representantes del sector de las criptomonedas, como Brian Armstrong, CEO de Coinbase, el exchange más grande de Estados Unidos. Él amenazó con retirar su apoyo al proyecto de ley Clarity por desacuerdos en los términos actuales.
El núcleo del conflicto radica en los intereses que stablecoins podrían otorgar a los usuarios. Actualmente, no se termina de definir si las empresas, como la suya, podrán ofrecer rendimientos a quienes tengan stablecoins almacenadas en el exchange.
La banca tradicional argumenta que esto provocaría una fuga de depósitos de hasta 6 billones de dólares, equivalentes al 30% de los depósitos comerciales en Estados Unidos. Mientras que el sector de las criptomonedas afirma que los intereses de las stablecoins abrirían la puerta a la competitividad.








