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Los mineros han estado apagando equipos poco rentables.
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La caída no afecta el funcionamiento de Bitcoin.
La red Bitcoin registró su mayor ajuste negativo en la dificultad de minado desde julio de 2021, cuando la prohibición de la minería en China obligó a desconectar una porción significativa del hashrate global. Este ajuste representa el décimo mayor negativo en la historia de la red.
La actividad minera de Bitcoin en el país asiático fue desmantelada tras la ofensiva regulatoria de Beijing, lo que provocó una migración masiva de operaciones mineras a destinos como Norteamérica, Europa u otras zonas de Asia Central, como Kazajistán, induciendo ajustes a la baja en la dificultad que superaron en varios casos el 20%.
Desde ese evento, no se había producido un descenso de magnitud comparable en un solo ciclo de ajuste. Ayer, 7 de febrero de 2026, la dificultad cayó 11,16 %, pasando de 141,67 T (trillions o billones) a 125,86 T.

Recordemos, como analizamos en CriptoNoticias, que el ajuste del nivel de dificultad es un instrumento que asegura la inelasticidad de la oferta de la moneda, al limitar el incremento de la emisión cuando el precio sube y más mineros se conectan para extraer rentabilidad de la actividad. De esta manera se mantiene el ritmo de emisión. Ningún otro commodity y ningún metal cuenta con una propiedad similar
Impacto de la ola de frío y la presión económica
La minería de Bitcoin atraviesa uno de sus momentos más complicados en años. Desde su máximo histórico de 126.000 dólares en octubre de 2025, el precio de bitcoin ha caído cerca del 50%, tocando mínimos por debajo de los 63.000 dólares, la semana pasada, lo que —sumado a la severa ola de frío en Estados Unidos que incrementó el consumo energético— ha presionados los costos de producción y forzado a muchos mineros a desconectar equipos, como lo reportó CriptoNoticias.
Como resultado, la rentabilidad de gran parte de la flota se acercó o incluso cayó por debajo del «shutdown price» (precio de apagado), llevando a una reducción del hashrate de hasta 20% y al mayor ajuste negativo de dificultad desde la prohibición china de 2021. Este indicador representa el nivel del precio de bitcoin en el que los ingresos generados por un equipo de minería igualan exactamente sus costos operativos, considerando principalmente el consumo eléctrico.
Cuando el precio opera por debajo de este umbral, los equipos entran en rentabilidad negativa no realizada, es decir, los mineros operan en pérdidas.
Como resultado, el hashrate cayó de niveles cercanos a 1,1 zettahashes por segundo (ZH/s) a mínimos alrededor de 800 exahashes por segundo (EH/s) durante los días más críticos de la tormenta en enero de 2026. Posteriormente, el hashrate se ha recuperado parcialmente hasta alrededor de 1,0–1,06 ZH/s, lo que refleja que muchos operadores siguen manteniendo sus instalaciones activas pese a las presiones.

Como resultado del incremento paulatino del hashrate, justo después del ajuste del nivel de dificultad, se estima que dentro de 2.016 bloques (o dos semanas) la dificultad de minar Bitcoin volverá a su nivel anterior. Lo que impedirá que se minen bloques más rápido de los previsto el el aumento de el hashrate.
Recuperación parcial del hashrate de Bitcoin
Sin embargo, con el precio de bitcoin en niveles que siguen apretando la economía minera, el desconectado de equipos poco rentables se ha convertido en una medida de protección esencial para preservar liquidez y evitar pérdidas mayores.
De hecho, apenas cuatro modelos de equipos ASIC continúan generando ingresos netos diarios positivos en las condiciones actuales, y solo uno de ellos opera con un margen cómodo. Entre los que aún muestran números en verde destaca el Antminer U3S23H (o variantes hidráulicas similares de la serie S23), que registra ingresos netos estimados de alrededor de USD 7–25 por día (dependiendo del precio exacto de BTC y costos energéticos).
Este equipo entrega un hashrate masivo de 1.160 TH/s (1,16 PH/s) con un consumo eléctrico de 11.020 watts, lo que le otorga una eficiencia sobresaliente (~9,5 J/TH) que le permite mantenerse rentable incluso en entornos con electricidad a USD 0,10 por kWh
Resiliencia de la red Bitcoin
Los mineros han estado apagando equipos poco rentables para mitigar pérdidas, lo que explica la caída del hashrate y el ajuste subsiguiente de la dificultad. No obstante, la minería de Bitcoin no afecta el funcionamiento de la red: el protocolo ajusta automáticamente la dificultad para mantener el ritmo de producción de bloques.
El protocolo de Bitcoin está diseñado precisamente para que la red siga funcionando de manera predecible y segura, independientemente de las variaciones en la participación minera.








