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Hay una leve contracción en la liquidez, pero no implica un cambio de tendencia.
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Muchos inversionistas están tomando ganancias y eso impacta negativamente en los precios.
Tras alcanzar máximos históricos a mediados de agosto, bitcoin (BTC) entró en una etapa de lateralización y el resto de las criptomonedas replicó el movimiento.
Este comportamiento se explica por dos factores principales: una contracción en la liquidez y la toma de ganancias de inversionistas con grandes tenencias.
Tal como se puede ver en la siguiente gráfica, el precio de bitcoin muestra una caída con respecto a la liquidez monetaria (M2) global.
El punto de inflexión entre BTC y el M2 global se produce cuando el gobierno de Estados Unidos comienza a acumular recursos de manera acelerada a través del Departamento del Tesoro.
“Pasó de tener USD 296.000 a 519.000 millones de dólares en un mes, de julio a agosto”, precisó el influencer Manuel Terrones Godoy, quien considera que este cambio significó que parte del capital que circulaba en el mercado fue absorbido por el gobierno estadounidense, generando un efecto de contracción que terminó afectando a bitcoin.
En palabras más sencillas: Aunque en teoría hubo más dinero en la economía, ese dinero no llegó a bitcoin. En cambio, lo controló el gobierno estadounidense.
Tal como se ve en la siguiente gráfica del portal MacroMicro, la cuenta general del Tesoro, conocida como la «cuente corriente» del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, marcó una aceleración notable en la acumulación de dólares desde mediados de julio, representado en un incremento de 124% en cuestión de un mes:
Ballenas al acecho
El otro factor que impide que BTC suba de precio con más fuerza es que el mercado enfrenta una dinámica marcada por la toma de ganancias la cual ralentiza el movimiento alcista de la moneda digital.
Tal como CriptoNoticias lo ha reportado, el trader profesional Willy Woo atribuye parte de la desaceleración a las llamadas «ballenas OG», que son aquellas wallets que poseen más de 1.000 BTC y que adquirieron sus monedas en los primeros años del protocolo, a precios de 10 dólares o menos.
Según su análisis, tras largos períodos de acumulación, esas wallets comenzaron a vender. Según Woo, cada bitcoin que liquidan requiere un ingreso de más de 110.000 dólares de capital nuevo para absorberlo sin que el precio caiga. Esa presión se suma a la reducción de liquidez y contribuye a los retrocesos.
Los datos on-chain confirman esta dinámica. A finales de julio, las ganancias realizadas oscilaron entre 6.000 y 8.000 millones de dólares, cifras comparables con los picos de marzo y diciembre de 2024, de acuerdo con el proveedor de datos CryptoQuant. Fue la tercera ola de liquidaciones de este ciclo alcista y estuvo liderada por nuevas ballenas que vendieron cuando el precio de BTC superó los 120.000 dólares.
La situación actual también se relaciona con el ciclo natural de un mercado que viene de fuertes alzas. Tras una escalada prolongada, es habitual que los precios se estanquen en un rango y registren correcciones. En esta ocasión, el proceso coincide con el ajuste de liquidez y con ventas masivas de grandes tenedores, lo que intensifica la pausa.
Un mercado en pausa
El panorama, en consecuencia, muestra un mercado en pausa más que en retroceso estructural. Terrones Godoy insiste en que “que haya una leve contracción en la liquidez no quiere decir que no esté líquido», pues, «venimos de muchísima emisión y con un mercado hiper líquido. Hoy sí hay dólares en Estados Unidos. Que se contraiga un poco de estos dólares no quiere decir que no haya”.
De cara al futuro inmediato, dos variables serán determinantes: la magnitud de la política de absorción de liquidez por parte del Tesoro estadounidense y el comportamiento de los grandes tenedores de bitcoin. Si el Tesoro reduce su ritmo de acumulación, parte del capital volverá al mercado. Y si las ballenas desaceleran las ventas, el precio podría retomar impulso. En cambio, si ambos factores se mantienen, la lateralización podría extenderse.
En síntesis, bitcoin y las criptomonedas enfrentan una mezcla de factores técnicos y fundamentales que explican el freno en las cotizaciones. El mercado no perdió liquidez general, pero parte del capital se congeló en cuentas oficiales. Al mismo tiempo, la toma de ganancias muestra que, aunque la tendencia de fondo se mantiene alcista, el corto plazo estará marcado por pausas y correcciones.
La clave, entonces, yace sobre el equilibrio entre la emisión monetaria, las decisiones de política económica y la conducta de las ballenas que siguen controlando una fracción significativa de la oferta.