-
Meses atrás, bitcoin había llegado a ser más valioso que la plata.
-
Tanto la plata como el oro se están destacando como activos de reserva de valor.
El mercado de las materias primas ha dado un giro inesperado en el inicio de 2026, posicionando a la plata en una posición dominante, en una carrera de valor que desafía la hegemonía que venía ganando (BTC).
En enero de este año, el metal alcanzó el máximo histórico de 117 dólares antes de estabilizarse en 112 dólares la onza. En enero de 2019, el precio de la onza de plata era de solo 15 dólares. El alza es sustancial en estos últimos 7 años.
Esta evolución, que gana terreno al inicio de 2026, es un indicio de que bitcoin está perdiendo terreno frente a la plata, al colocar su valoración actual en torno a las 781 onzas de plata por BTC. Tal hecho supone una pérdida considerable de la ventaja relativa que había acumulado la moneda digital.
Pasa entonces que mientras la plata experimenta una subida significativa, bitcoin sufre una corrección. Esto ha hecho que la relación plata/bitcoin caiga a sus niveles más bajos. Y aunque la tendencia general desde 2019 sigue siendo mayormente favorable a bitcoin, el rendimiento acumulado de la plata viene superando a la moneda digital desde de principios de 2021 hasta principios de 2026.
El siguiente gráfico ilustra una tendencia alcista de largo plazo en la que bitcoin ganaba valor frente a la plata, destacando los picos alcanzados entre 2024 y finales de 2025, cuando la capitalización de BTC logró superar a la del metal.
En este escenario, las proyecciones lucen favorables a la plata, pues el analista de Bank of America, Michael Widmer, prevé que el metal podría alcanzar entre los 135 a 309 dólares la onza en 2026. Esto, basándose en la compresión histórica del ratio oro-plata durante los mercados alcistas de metales preciosos.
La IA potencia el precio de la plata
El analista e inversor Víctor Dergunov sostiene que existen varios catalizadores fundamentales que impulsan el alza de los precios de la plata.
Cita entre ellos la escasa oferta global y la robusta demanda del metal, debido a su uso industrial y al avance de la inteligencia artificial (IA). Añade el aumento de la demanda de activos refugio, en medio incertidumbres geopolíticas y el aumento de la oferta monetaria.
Particularmente, la plata es clave en el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que es el metal que mejor conduce la electricidad y el calor. Sus cualidades son vitales en los centros donde se entrenan y ejecutan los modelos de IA, donde se necesita transmitir señales a gran velocidad, sin perder energía.
Todo este proceso demanda el uso de plata, siendo útil para fabricar conectores eléctricos, interruptores y las capas de contacto en los chips y semiconductores más avanzados.
Gracias al metal, las señales viajan más rápido, con menos pérdidas y sin sobrecalentar tanto los componentes. Sin este componente, los chips de última generación no podrían manejar las cargas extremas de trabajo de la IA, sin quemarse o consumir energía de más.
Se entiende, por tanto, que con el auge que está tomando la tecnología con IA, aumente la demanda de plata.

China también juega a favor de la plata
Otro catalizador para el crecimiento del mercado es la alta demanda de la plata, como refugio de valor.
Sobre ello, un reporte de Bloomberg indica que este repunte récord de la plata está siendo respaldado por una creciente demanda física, combinada con un interés especulativo en un mercado relativamente ilíquido. En ese sentido, hay señales que muestran que los compradores en China están liderando ese impulso.
Los expertos llaman la atención sobre el hecho de que los inversionistas del país asiático se están volcando a la plata como una alternativa más accesible que el oro. Ante esta situación, el gobierno ha implementado políticas que limitan las exportaciones de plata para consolidar su suministro local, lo que aumenta la presión sobre el precio internacional.
Esta demanda se entrelaza con las necesidades de la infraestructura tecnológica moderna, donde la plata es un componente esencial. El mercado se encuentra ahora en un punto de inflexión, donde la escasez física de la plata compite directamente con la escasez digital de bitcoin en la preferencia de los grandes capitales.
No obstante, a pesar de este creciente interés, Dergunov aconseja cautela. «Sigo siendo optimista sobre la plata a medio y largo plazo, pero, a corto plazo, este repunte necesita un respiro».
Bitcoin se frena por el miedo a la cuántica
En contraste con lo que pasa con la plata y el oro, bitcoin se enfrenta actualmente desafíos que limitan su momentum en este mismo entorno macro. Como lo reportó CriptoNoticias, la demanda actual de metales responde a decisiones que no aplican aún para bitcoin.
Según las hipótesis del analista Willy Woo, uno de los principales riesgos sigue siendo el avance de la computación cuántica, que podría comprometer en el futuro los sistemas criptográficos que protegen las claves privadas de los usuarios.
El analista señala que todavía es difícil convencer a gobiernos e instituciones fiduciarias para que compren un activo emergente como bitcoin. La tarea se complica más con el auge de los temores sobre la amenaza cuántica y lo que muchos consideran «inacción de los desarrolladores» de Bitcoin ante este riego. De ahí que algunos inversiones -y gobiernos como el de China- vean a la plata como otra opción al oro.
En ese sentido, James O’Beirne, desarrollador de Bitcoin, ha señalado que el desempeño de bitcoin en el mercado podría estar vinculado al estado del desarrollo.
“La comunidad está totalmente fragmentada y debates clave para mejorar la red están estancados”. El especialista añadió que bitcoin aún no tiene suficiente historia para ser percibido como un activo plenamente probado, y que el FUD (miedo, incertidumbre y duda) relacionado con la computación cuántica “siembra dudas reales en quienes estaban en el margen”.
Refugio contra el dinero fíat en la era de la IA
Los factores anteriores ponen en evidencia un contraste que cobra relevancia en estos inicios de 2026. Por un lado, hay un repunte de los metales preciosos (oro y plata). Y por el otro, hay un estancamiento de bitcoin. Una situación que parece responder a una reconfiguración de la confianza en el sistema financiero.
Agustín Kassis, CEO de La Crypta, una organización dedicada al desarrollo y educación del ecosistema de Bitcoin, señala que el interés por los metales nace del temor de los inversionistas hacia la fragilidad de las monedas fíat.
Este fenómeno se intensifica cuando los bancos centrales ejecutan políticas de expansión monetaria agresiva. En esos escenarios, el capital suele refugiarse en activos con escasez programada o física que no pueden ser manipulados por decisiones políticas.
No obstante, Kassis mantiene una visión crítica sobre la utilidad funcional de los metales en el futuro digital. «Me cuesta imaginar cómo la IA va a usar esas piedritas antiguas como reserva de valor o unidad de cuenta. Bitcoin es inevitable», afirma.
A pesar de que la plata lidera el impulso actual gracias a su esencialidad industrial —siendo un componente crítico en hardware y semiconductores que va más allá de su rol como reserva—, la tesis de Kassis sugiere un cambio de paradigma.
El argumento del directivo es que, a medida que la economía se automatice, el oro y la plata podrían ceder su dominio histórico ante bitcoin. Un activo diseñado para integrarse nativamente en la arquitectura de máquinas y humanos por igual.









