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El mercado claramente entiende la función del oro como reserva de valor.
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Bitcoin (BTC) aún es visto por muchos como una inversión de riesgo.
El oro llegó a los 5.111 dólares (USD) por onza, marcando un nuevo récord. Este movimiento renovó las comparaciones con bitcoin (BTC) y abrió expectativas alcistas entre algunos especialistas, aunque otros mantienen una visión más cauta sobre la moneda digital. La posibilidad de que bitcoin alcance nuevos precios máximos históricos (ATH, por sus siglas en inglés) este año está en debate.
Willy Woo, analista de mercados y trader profesional, considera que la demanda actual de oro responde a decisiones que no aplican aún para bitcoin. Dice Woo:
“Las entidades que compran oro, los países soberanos y particularmente China, tienen un horizonte temporal muy largo y es la decisión correcta para un escenario de ‘fin del ciclo de deuda a largo plazo’ de 5 a 15 años”.
Willy Woo, analista de mercados.
En ese contexto, el trader remarcó que “es muy difícil convencer a los gobiernos y a las instituciones fiduciarias de que compren un activo emergente como BTC, con 17 años de historia”.
Si bien hay gobiernos que acumulan bitcoin —Estados Unidos, China, Reino Unido, Ucrania, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Bután, Corea del Norte, Venezuela y Finlandia, según BitcoinTreasuries—, principalmente es por medio de incautaciones de casos delictivos, no por compras.
Además, hay un interés creciente por parte de congresistas y políticos, como el presidente estadounidense Donald Trump, por adquirir BTC como activo estratégico de reserva. Sin embargo, estos proyectos son más bien potenciales que concretados en el presente.
Dudas desde el desarrollo técnico de Bitcoin
Para Woo, uno de los principales desafíos estructurales de bitcoin sigue siendo un riesgo tecnológico. Se trata del desarrollo de la computación cuántica, la cual podría romper los sistemas criptográficos actuales que protegen las claves privadas de los usuarios de bitcoin.
“Solucionar el problema cuántico de BTC es lo más importante para su desarrollo y es urgente debido a la escala actual de compradores”, afirmó. Agregó que no sirve “la excusa» de que puede faltar mucho para que la computación cuántica pueda decodificar claves privadas si no se resuelve antes, porque los inversores piensan justamente en horizontes de 5 a 15 años”.
A corto plazo, advirtió que, si el contexto no mejora, podría venir “un gran mercado bajista macroeconómico global”. Esto incluso podría provocar “un retroceso brusco del oro antes de que se reanude la demanda como refugio”.
Una mirada más crítica llegó desde el ámbito técnico. James O’Beirne, desarrollador de Bitcoin, planteó que el desempeño reciente del precio podría estar vinculado al estado del desarrollo. “¿Alguna vez pensaste que tal vez Bitcoin no tuvo un mercado alcista impresionante porque el desarrollo técnico subyacente ya no lo merezca?”, cuestionó.
Según su visión, “la comunidad está totalmente fragmentada y debates clave para mejorar la red están estancados”. O’Beirne comparó el momento actual con ciclos anteriores y señaló que en 2018 existía “una enorme expectativa por Lightning, Taproot, mejoras en el script y la escalabilidad”.
Aunque reconoció que bitcoin sigue siendo “la mejor manera de mantener el valor que realmente controlas” y que “la auditabilidad deja en ridículo a otros sistemas”, también cree que bitcoin aún no tiene suficiente historia para que sea percibido como activo probado. Señaló además que el FUD (acrónimo de «miedo, incertidumbre y duda») relacionado con la computación cuántica “siembra dudas reales en quienes estaban en el margen”.
Un contexto que favorece al oro
La subida del oro al nuevo récord ocurre mientras la atención de los mercados se centra en múltiples factores de preocupación. El dólar estadounidense cayó frente a sus principales homólogos. Así lo muestra el DXY, índice que compara su valor frente al euro (EUR), yen japonés (JPY), libra esterlina (GBP), dólar canadiense (CAD), corona sueca (SEK) y franco suizo (CHF).

El retroceso de la moneda estadounidense se agudizó después de que se conociera que la Reserva Federal de Nueva York realizó «comprobaciones de tasas de interés» del par dólar/yen el viernes. Esta táctica consiste en preguntar al mercado a qué precio podría comprar o vender una divisa.
La acción impulsó especulaciones de que Estados Unidos podría ayudar a Japón en sus esfuerzos por debilitar el dólar frente al yen. Ocurre luego del aumento de los rendimientos de los bonos del país asiático la semana pasada, que sacudió a los activos a nivel global, y la subida de tasas japonesas el año pasado.
Los ojos se posan ahora sobre la reunión de política monetaria de la Reserva Federal (FED), banco central de Estados Unidos, del 27 al 28 de enero. Se espera que esta mantenga las tasas de interés sin cambios, incluso cuando el presidente Donald Trump pide menores costes de endeudamiento. El mandatario anunció la semana pasada que pronto revelará un sucesor para el director del organismo, Jerome Powell.
La incertidumbre sobre la política estadounidense se suma a un contexto de tensiones arancelarias impartidas por el gobierno. Trump amenazó con imponer aranceles al 100% a las importaciones de Canadá si no frena su acuerdo comercial con China.
En medio de este coctel, se teme otro cierre del gobierno dado que el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, prometió bloquear un paquete de gasto a menos que los republicanos retiren la financiación al Departamento de Seguridad Nacional. Mientras tanto, el envío de recursos navales de Trump a Oriente Medio generó nuevas especulaciones de que cumplirá sus amenazas de atacar a la alta dirección iraní.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el aumento de precio del oro? Es que el oro es un histórico activo de refugio, que en contextos inciertos tiende a verse favorecido. Su dificultad de extracción, en lugar de la impresión sostenida del dólar y las monedas fíat, facilita su valoración ante la demanda. Además, atrae por aspectos como su emisión fuera de un rol centralizado y su solidez física para resistir el paso del tiempo. Es por eso considerado un líder de los commodities (bienes básicos).
«Esperamos que el enfoque de inversión de este año se incline cada vez más hacia los commodities«, dijo Gerald Gan, director de inversiones de Reed Capital Partners, con sede en Singapur. «Esta visión está impulsada por el aumento de las tensiones geopolíticas, la continua degradación del dólar y la persistencia de una liquidez abundante y tipos de interés más bajos por parte de la FED».

Bitcoin, entre activo de riesgo y reserva de valor
En este contexto, bitcoin atraviesa una fase correctiva. Su precio pisó ayer los USD 86.000, el nivel más bajo en un mes. A diferencia del oro que está captando demanda como refugio, la moneda digital se está comportando más como un activo de riesgo. Aunque, contra las expectativas de que esto se profundice si no mejoran las condiciones, hay quienes no descartan que BTC siga los pasos del metal precioso.
Para James Lavish, gestor de fondos, el alza de los metales preciosos refleja que “la devaluación no solo está en marcha, sino que está destrozando a la gente”. Desde su perspectiva, “la siguiente pregunta no es si bitcoin volverá a subir, sino cuándo”. Basa ello en su emisión programada, que lo posiciona como cobertura frente a impresión ilimitada del dinero fíat.
En paralelo, Dan Tapiero, fundador del fondo de capital 50T Funds, sostuvo que la fuerte subida del oro representa una especie de «nuevo orden mundial». Se trata de “un activo de 35 billones de dólares que se duplicó en dos años”. A su juicio, ese proceso no se limita al oro: “procederá la revalorización de otros activos”, siguiendo BTC.
Poniendo las distintas cuestiones sobre la balanza, Cathie Wood, CEO de Ark Invest ve que BTC funciona con características contrapuestas. «Creemos que bitcoin es tanto un activo de riesgo como, en última instancia, un activo refugio», expresó. De acuerdo con su análisis, a corto plazo implica riegos de caída, pero a largo seguirá una tendencia alcista. Esto debido al atractivo que implica su oferta limitada.
La emisión de bitcoin se reduce a la mitad mediante el halving cada cuatro años. Este recorte sucederá hasta agotar su capacidad total: 21 millones de BTC, algo previsto para el año 2140. Por ello, algunos lo ven como activo mejorado del oro, del cual se desconoce cuánto queda por extraer en la Tierra.
Aún así, los fundamentos alcistas se contrarrestan con el desconocimiento global que hay aún sobre bitcoin en comparación con el metal que lleva siglos usándose. Asimismo, el riesgo cuántico también hace peso en contra entre quienes sí conocen el activo.
En este sentido, se podría esperar que bitcoin alcance este año nuevos máximos históricos (ATH, por sus siglas en inglés) si hay un terreno de apetito por riesgo o bancos centrales absorbiéndolo como oro digital. Su récord hasta hora es de USD 126.000 en octubre de 2025.








