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Las subas del precio de BTC activó la recuperación y redistribución de BTC perdidos.
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En julio de 2025, una ballena vendió unos 80.000 BTC.
La cantidad de bitcoins (BTC) inactivos, monedas que no se mueven desde hace años, está disminuyendo.
Conforme al análisis difundido por Joao Wedson, CEO y fundador de la firma de análisis on chain Alphractal, se percibe una relación entre el precio de bitcoin y la cantidad de monedas consideradas fuera de circulación.
El especialista sostiene que muchos atribuyeron este fenómeno únicamente a la llegada de los fondos cotizados en bolsa (ETF). Sin embargo, remarca que el detonante real fue la superación del umbral psicológico de USD 100.000 por parte de bitcoin (BTC). «Cuando Bitcoin alcanza esta zona de precios, los incentivos económicos cambian por completo», explicó.
En el siguiente gráfico se puede apreciar lo expuesto por Wedson. A medida que el precio (línea negra) supera nuevos máximos (como los USD 100.000), el volumen de bitcoins inactivos (área naranja) comienza a descender.

Según Wedson, el aumento del valor económico incentiva a tenedores históricos a reactivar BTC.
Por ejemplo, CriptoNoticias reportó varios casos de ballenas de era de Satoshi que se lanzaron a mover sus BTC. Por ejemplo, en octubre pasado, una dirección que minó unos 4.000 BTC en 2009 vendió 150 unidades, a un valor de casi 17 millones de dólares.
Asimismo, en julio de 2025, otro tenedor antiguo de BTC vendió unos 80.000 BTC, una de las ventas de bitcoin más grandes en la historia de las criptomonedas de las que se tiene registro. En septiembre, otro caso se observó tras la venta de más de 1.000 bitcoins.
Otro caso ilustrativo es el de las monedas Casascius, piezas físicas creadas entre 2011 y 2013 que contenían bitcoins sellados bajo un holograma. En 2025, la apertura de dos monedas con 1.000 BTC cada una liberó más de 2.000 bitcoins inactivos durante más de una década (unos USD 179 millones en ese momento).
Recuperaciones y efectos en la oferta
Además de la distribución por parte de grandes tenedores, otro factor clave es el esfuerzo deliberado por recuperar BTC que antes se daban por perdidos.
Wedson menciona casos de discos duros olvidados, copias de seguridad antiguas, wallets multifirma abandonadas, custodias legales, herencias y sucesiones. En palabras del analista, “monedas que estaban económicamente muertas volvieron a la vida”.
Desde una perspectiva económica, el fuerte aumento del precio creó incentivos suficientes para que personas y empresas destinen tiempo y recursos a intentar recuperar esos fondos. Incluso en casos extremos, como la frustrada búsqueda en un basural para hallar un disco duro con unos USD 760 millones en BTC.
En perspectiva, esta reactivación de ballenas y monedas antiguas puede continuar mientras el precio mantenga incentivos suficientes, pero tiene un límite estructural. Una parte de los bitcoins está perdida de forma permanente, sin posibilidad de recuperación, como aquellos cuyas claves privadas fueron destruidas o extraviadas para siempre.
Estimaciones sitúan esa cifra entre 3 y 4 millones de BTC, incluyendo cerca de 1 millón atribuidos a Satoshi Nakamoto. Eso implica que, aun cuando más monedas “despierten”, una porción relevante del suministro total de Bitcoin permanecerá definitivamente fuera de circulación.








