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Según Goldman Sachs, el 25% de todas las horas laborales en EE. UU. pueden ser automatizadas por IA.
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El banco también espera que la IA genere nuevos tipos de empleos en un futuro.
La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como la variable crítica para la estabilidad económica global en 2026. Según una reciente investigación del banco estadounidense Goldman Sachs, esta tecnología impactará en 300 millones de empleos a nivel mundial, lo que representa aproximadamente el 10% de la fuerza laboral del planeta.
El informe técnico detalla que, en mercados como el de Estados Unidos, hasta el 25% de las horas laborales actuales son susceptibles de ser automatizadas, proyectando un cambio estructural profundo que alcanzará su madurez hacia el año 2035.
La adopción de esta tecnología en la productividad no será inmediata, sino gradual. El banco de inversión estima que las empresas tardarán cerca de una década en integrar de forma seria los sistemas de IA en sus procesos productivos. Durante esta transición, se analiza que entre el 6% y el 7% de los trabajadores en Estados Unidos experimentarán un reemplazo total o un cambio drástico en sus funciones, lo que podría elevar la tasa de desempleo en 0,6 puntos porcentuales.
El estudio de Goldman Sachs identifica una «desconexión» preocupante en el mercado laboral. Los roles que la IA está reemplazando pertenecen mayoritariamente al sector del conocimiento, mientras que las nuevas vacantes se están generando en sectores físicos o de infraestructura. Esta brecha dificulta que un profesional desplazado del área administrativa o creativa pueda migrar rápidamente hacia las nuevas demandas de la construcción o servicios de infraestructura eléctrica.

Actualmente, el impacto de la automatización es palpable en la industria tecnológica, centros de llamadas, diseño gráfico y consultoría. No obstante, la expansión de la IA también actúa como un motor de demanda para otros rubros técnicos.
Por un lado, se estima que para 2030 se necesitarán 500.000 nuevos empleos en EE. UU. para satisfacer la creciente demanda eléctrica de los centros de datos. Por otro lado, la construcción especializada ya muestra resultados, con un aumento de 216.000 empleos vinculados a centros de datos desde 2022, destaca el Goldman Sachs.
Además de la infraestructura, surgirán ocupaciones subdivididas en medicina y una alta demanda de recursos humanos con alfabetización en IA. A medida que los ingresos crezcan por la eficiencia tecnológica, también se espera un aumento en la demanda de servicios de cuidado personal, educación y entrenamiento deportivo, áreas donde el factor humano sigue siendo predominante.
Es relevante destacar que esta tendencia coincide con movimientos observados en el entorno de las empresas de bitcoin y otros activos digitales, donde se han registrado ajustes de personal para priorizar la integración de procesos de IA y optimizar la eficiencia operativa.
Voces de la industria de la IA, como Dario Amodei, CEO de Anthropic, han advertido que los modelos de lenguaje ya superan el rendimiento humano en tareas cognitivas, acelerando la transición de la IA como herramienta de apoyo a un reemplazo directo en un periodo de tiempo muy reducido, tal como reportó CriptoNoticias.
Goldman Sachs concluye que, si bien la IA es un potente catalizador de la productividad, la velocidad de la pérdida de empleos representa un riesgo latente. Si el desplazamiento de la mano de obra ocurre más rápido que la creación de nuevos roles, la economía global podría enfrentar una carga adicional de inestabilidad estructural.
La clave para la próxima década residirá en la capacidad de los trabajadores para adaptarse a un entorno donde la tecnología redefine constantemente el valor del capital humano.








