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De acuerdo con Oliveros, dolarizar la economía venezolana tiene ventajas y desventajas clave.
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Hay quienes advierten que la dolarización en Venezuela no resolvería las distorsiones de fondo.
La discusión sobre la adopción formal del dólar estadounidense como moneda de curso legal en Venezuela ha vuelto al primer plano. Según el economista Asdrúbal Oliveros, la dolarización oficial de la economía venezolana es una posibilidad latente que no debe descartarse, fundamentada en la necesidad crítica de detener décadas de inestabilidad monetaria y pérdida del poder adquisitivo.
Para Oliveros, la propuesta de dolarizar formalmente el país surge tras más de 40 años de alta inflación y la incapacidad de las autoridades para sostener el valor del bolívar. Oliveros argumenta que la gran ventaja de esta moneda extranjera (en su forma bancaria y electrónica) es su capacidad para reducir y estabilizar los precios con rapidez, un tema sensible para la dinámica nacional.
«Aunque pienso que no es una decisión que se va a tomar en estos momentos, es algo que no se puede descartar para el futuro», afirmó. A su juicio, es probable que en los próximos meses surjan mayores señalamientos que apunten a una decisión sobre este tema.
No obstante, Oliveros advirtió que es una medida difícil de revertir y resta competitividad a los sectores manufactureros e industriales a mediano plazo.
Sopesar las dos cosas es importante, es probable que para la mayoría de los venezolanos es más importante poder recuperar poder adquisitivo, tener certeza sobre la inflación, más que la competitividad. Por lo tanto, este debate no está cerrado y es probable que en los próximos meses veamos mayores noticias, mayores señalamientos que apunten a una discusión y a una decisión sobre este tema. Hay que estar pendientes.
Asdrúbal Oliveros, economista.

Pese al análisis de Oliveros, otros especialistas consideran que la medida sería insuficiente sin cambios de fondo. El analista Daniel Arráez dijo a CriptoNoticias a inicios de marzo que, mientras no haya una «reinstitucionalización del país y una verdadera independencia de poderes», cualquier medida económica será apenas un «pañito de agua fría».
Arráez argumenta que una dolarización oficial no resolvería las distorsiones estructurales, como los precios elevados bajo estándares regionales y la desconfianza sistémica. Además, advierte que bajo el esquema actual, el flujo de capitales seguiría restringido. «Los dólares van a seguir pasando por un banco central que va a asignar la cantidad de dólares que va a haber en la calle», argumentó.
Mientras la discusión política se centra en la moneda estadounidense, el mercado local ya ha adoptado de facto el dólar. Desde 2018, la economía venezolana (aunque del lado del consumidor) ya se maneja en esa divisa extranjera. Además, muchos de los precios de bienes y servicios en ese país se cobran con el billete verde como referencia.
En ese interín, el uso de la stablecoin USD Tether (USDT), que está vinculada al dólar, también ha aumentado exponencialmente en Venezuela. Esto ha sido para facilitar operaciones transfronterizas, comercio local y refugio de valor.








