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En Venezuela el oro se puede pagar en bolívares, dólares, euros y USDT.
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El oro tokenizado es una opción para acceder al metal precioso en Venezuela.
El repunte en la cotización del oro, sobre todo durante el último año, capta la atención de grandes y pequeños inversionistas. Con un incremento cercano al 76% interanual, el precio de la onza llegó el 30 de enero de 2026 al máximo histórico de 5.600 dólares.
Este movimiento global tiene un eco particular en entornos de mercado restringidos como el de Venezuela, donde los ciudadanos han utilizado históricamente el oro físico como reserva de valor frente a la inflación y la desconfianza en el sistema financiero.
Sin embargo, aunque este interés suele analizarse desde la óptica de la compra, el punto crítico aparece al momento de vender el metal precioso.
Comprar oro físico en Venezuela resulta relativamente sencillo en ciertos circuitos como las zonas mineras del sur del país y a través de joyerías, casas de compraventa especializadas o comerciantes informales que operan en mercados locales. Sin embargo, liquidarlo a un precio justo y sin fricciones suele ser complicado.
Un spread (diferencia) del 10% entre el precio de compra y el de venta del oro físico es común en muchos mercados globales, aunque varía según el producto y el distribuidor. Por ejemplo, en mercados maduros como Estados Unidos o Europa, spreads de entre 2% y 5% son frecuentes para monedas gubernamentales o lingotes de oro, mientras que 10% o más aplican a formatos pequeños o minoristas.
En Venezuela, esto se agrava por la informalidad, la falta de precios estandarizados y el rigor de verificar la pureza. Por tales motivos, la venta de oro se convierte en un proceso lento, opaco y, en muchos casos, costoso.
Para profundizar en las particularidades de este proceso y entender cómo se mueve el metal en el mercado local, CriptoNoticias consultó con actores del sector que operan dentro de esta dinámica.
No es lo mismo comprar oro en zonas mineras que en Caracas
Gregory Alejos, comerciante informal de oro en Caracas, explicó que en el sur, específicamente en el estado Bolívar, “es posible adquirir oro directamente en grama”, es decir, en su estado natural. A su vez detalló que ese material «puede ser fundido y convertido en lingotes pequeños, lo que facilita su transporte en una sola pieza”, añadió.

Alejos agregó que en esa zona el oro se evalúa en el mismo punto de venta para determinar su quilataje y que el comercio se realiza mayormente sin dinero efectivo, «ya que el oro suele emplearse como medio de intercambio”. En zonas mineras de Bolívar las personas pagan sus compras en negocios con oro, incluso los salarios se pagan en oro.
Por otro lado, en Caracas, la capital de país suramericano, la dinámica es diferente. El precio del oro varía según el quilataje de la prenda —10, 14, 18, 22 o 24 quilates— y también según si se trata de joyería nueva, usada o deteriorada.
En este caso las transacciones se realizan en dólares, euros y, cada vez con más frecuencia, en la stablecoin USDT, dependiendo de las preferencias del comprador y del vendedor.
“En la actualidad se aceptan múltiples formas de pago. Algunos comerciantes reciben bolívares y otros prefieren evitarlos por la volatilidad del tipo de cambio”, comentó.
Agregó que el mercado dejó de manejar precios uniformes. «Anteriormente existía un precio único; por ejemplo, el gramo de una prenda nueva podía costar 50 dólares», recordó. “Hoy en día, el precio varía según la prenda y cada comerciante establece su propia referencia”, agregó.
Dentro del mercado local, las prendas en mal estado o que no son fácilmente comerciables se conocen como “chatarra”. Estas piezas se compran a un precio menor, ya que suelen fundirse para fabricar nuevas joyas. Así, el mercado se divide entre oro chatarra, prendas de segunda mano y joyería nueva, cada una con precios y márgenes distintos.
Bajo ese panorama, es importante tomar en cuenta que en Venezuela es legal únicamente la venta de joyas de uso personal y la producción de mineros autorizados que ofrecen su extracción obligatoriamente al Banco Central de Venezuela (BCV). Por el contrario, se considera ilegal la venta privada o libre de oro minero (en barras o fundido), la exportación sin permisos oficiales y cualquier transacción de material proveniente de minería ilegal o zonas restringidas, ya que el Estado reserva para sí la explotación de este mineral.
Obtener ganancias con el oro no es tan fácil
Por su parte, Bernardo Vadacchino, comerciante con más de 20 años de experiencia en metales preciosos y joyería en Venezuela, señaló que el acceso al oro como instrumento de inversión formal es muy limitado para el ciudadano común.
Es así debido a que «los salarios en el país son insuficientes”, recordó. Añadió que “como instrumento de inversión, resulta poco accesible para la mayoría de la población”.
El especialista indicó cuál ha sido el estándar histórico para la joyería en el país. “En mi rol de fabricante y distribuidor, he visto que tradicionalmente en Venezuela se trabaja con oro de 18 quilates”, indicó.

Desde el punto de vista de la inversión, Vadacchino señaló que «el rendimiento promedio de venta del oro se sitúa alrededor del 15%».
En épocas de fuerte subida como la actual, ese 15% se puede alcanzar en pocos meses (3-12 meses). En épocas tranquilas o de lateralización del precio, puede tardar varios años (entre 2 a 5 o más).
Este margen permite al inversor compensar el diferencial de precio entre la compra y la venta. Aunque al adquirir una pieza se paga un valor superior al de reventa (por costos de fabricación y márgenes comerciales). Sin embargo, la constante apreciación del metal permite recuperar esa diferencia inicial y alcanzar un beneficio neto cercano al 15% en la actualidad.
Asimismo, subrayó que el metal presenta una liquidez significativamente mayor que la plata, la cual “pierde una parte considerable de su valor al momento de ser revendida por necesidad”. Bernardo agregó que, cuando una persona necesita vender a casas de empeño o comercios especializados, el oro de 18 quilates en prendas se paga mejor si se encuentra en buen estado.
“En esas condiciones, puede alcanzar aproximadamente los 125 dólares por gramo [al momento de la redacción del artículo]”, señaló Vadacchino, refiriéndose al valor de rescate que el metal conserva como refugio de valor para proteger el patrimonio frente a la devaluación.
Hay costos ocultos que limitan las ganancias
Pese a su reputación como reserva de valor, el oro físico presenta una liquidez limitada para el pequeño inversor. En muchos casos, los vendedores colocan el oro en manos de intermediarios que aplican descuentos significativos.
A esto se suman descuentos relevantes al momento de vender, motivados por costos de fundición, verificación de pureza, márgenes del comprador y, en muchos casos, la urgencia del vendedor.
Adicionalmente, mantener oro físico implica costos ocultos que no siempre se consideran al momento de comprar. Entre ellos está el almacenamiento, la seguridad, el transporte, los seguros y el riesgo físico asociado a robos, pérdidas o deterioro del metal. Todos estos factores reducen la eficiencia del oro como instrumento de inversión cuando se necesita liquidez inmediata.
Venezolanos tienen oportunidad de acceder al oro tokenizado
Frente a estas limitaciones han surgido alternativas digitales como el oro tokenizado. Existen stablecoins respaldadas por oro, como Tether Gold (XAUT), PAX Gold (PAXG), Matrixdock Gold (XAUM) y Comtech GoldCGO, entre otros, que representan al oro físico custodiado y tokenizado en redes de criptomonedas.

Estas representaciones digitales destacan por su mayor liquidez, divisibilidad (permiten acceder a fracciones minúsculas del metal, como 0,000001 onza, sin comprar una onza completa) y facilidad de uso en comparación con el oro físico tradicional. Eliminan gran parte de los problemas logísticos asociados al transporte, la verificación y el almacenamiento físico.
Para los venezolanos, acceder a este mercado es totalmente posible a través de exchanges (como Binance, Bybit y OKX). Al utilizar estas plataformas, el usuario puede cambiar sus bolívares o stablecoins por estos tokens de oro, manteniendo su capital respaldado por el metal precioso sin las fricciones de la custodia física en el país.
Una transición hacia activos digitales como el oro tokenizado (o bitcoin, para quienes han comprendido sus fundamentos) no solo responde a la búsqueda de rentabilidad, sino a la necesidad de una herramienta de preservación de patrimonio que sea resistente a la censura y a la inflación monetaria.








