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El oro, la plata, bitcoin y las criptomonedas se están desplomando.
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Se reactiva el temor por una crisis bancaria generalizada.
La economía internacional entró en una fase de «reajuste violento». Hay evidentes indicios de una crisis multiorgánica, quizás en sus primeras etapas, que afecta los pilares financieros.
El colapso de instituciones financieras regionales, sumado a una volatilidad extrema en activos tradicionalmente seguros como el oro y la plata, sugiere que las piezas del tablero global están perdiendo su equilibrio.
Un caso evidente de esto es que el viernes 30 de enero de 2026, el Metropolitan Capital Bank & Trust de Chicago fue clausurado por el Departamento de Regulación Financiera de Illinois (IDFPR).
Tal como CriptoNoticias lo reportó, esta intervención representa la primera quiebra bancaria del año en Estados Unidos y ha reavivado las alarmas sobre la salud del sector financiero tradicional. Los reguladores citaron una «insuficiencia de capital significativa» y «deficiencias en los sistemas de seguridad» como las causas principales del cierre.
Tras la intervención, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) fue designada como administradora judicial, acordando de inmediato la transferencia de aproximadamente USD 251 millones en activos al First Independence Bank de Detroit.
Aunque se estima que el costo para el Fondo de Seguro de Depósitos (DIF) será de unos USD 19,7 millones, este evento subraya que, incluso bajo una regulación estricta, las instituciones financieras tradicionales siguen siendo vulnerables a los descalces de balance y a la erosión de la confianza.
El desplome de los mercados y el «Factor Warsh»
En este contexto, las acciones de Microsoft, la cuarta empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil, arrancaron febrero con una notoria caída. Aunque otras compañías como Nvidia o índices como el Nasdaq 100 se mantienen relativamente firmes, se incrementa el temor en el mercado.

Paralelamente, el mercado de materias primas ha experimentado una de sus jornadas más oscuras en décadas. El oro sufrió una caída estrepitosa del 10%, extendiendo su declive este lunes 2 de febrero.

Mientras tanto, la plata llegó a desplomarse un 16% en un solo día:

Este movimiento fue impulsado por la nominación de Kevin Warsh por parte del presidente Donald Trump para presidir la Reserva Federal (FED). Los mercados interpretan a Warsh como un «halcón» (hawk) centrado en la credibilidad del banco central y el control estricto de la inflación, lo que ha impulsado al dólar y ha provocado una liquidación forzada en activos que no generan rendimiento, como los metales preciosos.
Analistas consultados por Bloomberg señalan que el mercado estaba «demasiado saturado» de inversionistas apalancados, lo que exacerbó la caída cuando se activaron las llamadas de margen.
David Kruk, director de operaciones de la compañía La Financiere de l’Echiquier, ha expresado algo de optimismo en medio de esta crisis:
Este retroceso me parece positivo; realmente hubo un exceso en el oro, la plata y también en algunas acciones tecnológicas. Mi opinión es que habrá un repunte en los próximos días.
David Kruk, directivo de La Financiere de l’Echiquier
La crisis de liquidez y el agujero negro de las tesorerías
De acuerdo con el analista Raoul Pal, la raíz de la debilidad actual reside en la «plomería» financiera de Estados Unidos. El agotamiento del Reverse Repo (operación por la que se estaba inyectando capital a la economía) y la reconstrucción de la caja del Tesoro (TGA) han succionado la liquidez del sistema. Este «bolsillo de aire» monetario ha dejado a los activos de mayor riesgo, como las acciones tecnológicas y las criptomonedas, sin el soporte necesario para mantener sus valoraciones.
Tal escenario ha tenido consecuencias graves para grandes actores institucionales de la industria de las criptomonedas. Por ejemplo, BitMine, la empresa de tesorería institucional con mayor cantidad de ether (ETH) en su poder, reporta pérdidas no realizadas de USD 6.600 millones por la caída de ese activo. Esta cifra representa el 66% de la magnitud del colapso de Archegos en 2021, situándose como la quinta pérdida por trading más grande de la historia documentada.
Por su parte, Nomura Holdings, gigante financiero japonés, anunció una reducción drástica de riesgo en su filial Laser Digital —enfocada en criptomonedas—, reconociendo pérdidas significativas debido a las fluctuaciones del mercado en el trimestre anterior y adoptando una gestión de posición mucho más conservadora.
Bitcoin bajo presión macroeconómica
En este contexto de «caída de naipes», bitcoin (BTC) no ha logrado evadir la tendencia general. La moneda digital ha descendido hasta los USD 75.000, posicionándose en niveles no vistos desde hace casi un año.

La falta de compradores y la incertidumbre generada por el cierre técnico del Gobierno federal estadounidense han presionado el precio a la baja. Según datos de mercado, bitcoin se encuentra ahora en una zona de soporte crítica; de no sostenerse, hay analistas que proyectan potenciales caídas hasta 62.000 dólares, al menos.
A pesar del panorama sombrío, el desmoronamiento de las estructuras financieras tradicionales y el colapso de las apuestas sobreapalancadas en metales subrayan, irónicamente, la propuesta de valor fundamental de bitcoin.
Mientras los bancos dependen de transferencias de la FDIC y las tesorerías corporativas se enfrentan a liquidaciones masivas por deudas cruzadas, Bitcoin (con «B» mayúscula, refiriéndonos al protocolo) sigue operando como un sistema descentralizado, transparente y sin riesgo de contraparte.
El comportamiento actual de la moneda digital es el de un activo de riesgo supeditado a la macroeconomía global, pero su naturaleza fundamental permanece inalterada.
Una vez que se disipe la incertidumbre política en torno a la FED y se resuelva la parálisis presupuestaria en Washington, es probable que el mercado siga su camino de descubrimiento de bitcoin no solo como un vehículo de especulación, sino como la única reserva de valor verdaderamente independiente de la solvencia de terceros.
Para el inversionista con visión de largo plazo, este escenario de capitulación generalizada podría representar una ventana de oportunidad significativa con bitcoin, justo cuando los cimientos de la economía vieja muestran sus grietas más profundas.








