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En cinco semanas los fondos tuvieron salidas de 4.000 millones de dólares.
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Los fondo de bitcoin (BTC) dominaron las entradas con 881 millones de dólares
Los productos de inversión en activos digitales a nivel mundial registraron un giro en el sentimiento del mercado durante la última semana de febrero. Tras acumular un volumen considerable de retiros en el periodo previo, el capital institucional volvió a posicionarse en terreno positivo, marcando lo que podría ser el reinicio de la dinámica de acumulación.
Este cambio de dirección se produce tras cinco semanas consecutivas de salidas que drenaron 4.000 millones de dólares del sistema. Entre el 23 y el 27 de febrero, el mercado registró entradas por 1.000 millones de dólares, un movimiento que sugiere que los inversores aprovecharon las correcciones de precio para establecer posiciones estratégicas, priorizando a bitcoin (BTC) frente a la incertidumbre macroeconómica.
El desempeño reciente de los fondos de activos digitales reflejan la reversión, como se detalla en el siguiente gráfico:

Si bien es prematuro hablar de una tendencia de recuperación tras un solo periodo de ingresos, los datos históricos ofrecen perspectiva. El mercado viene de un ciclo de 20 semanas de entradas considerables frente a 17 semanas de salidas. En este contexto, el repunte actual podría representar el inicio de un retorno a la tendencia previa de dominio de los compradores.
La reversión de los flujos de capital ocurre después de un ciclo de ventas persistentes que mantuvo al mercado bajo presión. Respecto a las causas de este giro, James Butterfill, jefe de investigación de la firma CoinShares, señala en un reporte: «Desde una perspectiva macroeconómica, es difícil atribuir el cambio de sentimiento a un único catalizador».
Sin embargo, el especialista identifica factores técnicos y de comportamiento específicos. «La debilidad previa de los precios, una ruptura por debajo de niveles técnicos clave y la renovada acumulación de grandes tenedores de bitcoin parecen haber contribuido a la reversión».
Sobre la conducta actual de los inversores, el analista de CoinShares destaca que el interés institucional no se ha visto mermado de forma estructural. Butterfill agregó que los clientes se han centrado casi por completo en «identificar puntos de entrada en lugar de reducir la exposición a esta clase de activo».
Distribución de capital y flujos regionales
Los datos de CoinShares confirman que el apetito por el riesgo regresó con fuerza hacia bitcoin. Los fondos de inversión de la moneda digital fueron los principales beneficiarios con entradas de 881 millones de dólares, lo que representa la gran mayoría del capital total que ingresó al ecosistema, rompiendo así con la «hemorragia institucional».
Por su parte, los fondos de ether (ETH), criptomoneda de Ethereum, registraron entradas por 117 millones de dólares, marcando su mayor cifra desde mediados de enero.
A pesar de este repunte semanal, ambos activos mantienen una posición de salida neta en lo que va del año, lo que subraya la magnitud de la corrección sufrida anteriormente. La actividad estuvo concentrada principalmente en el mercado estadounidense, donde los flujos provenientes de ese país alcanzaron los 957 millones de dólares, reflejando un cambio de lógica hacia la compra y acumulación.
Contexto geopolítico y estabilidad de la red
A pesar de la recuperación de los flujos, el entorno externo presenta retos significativos. Bitcoin cotiza cerca de los 65.837 dólares, condicionado por los conflictos geopolíticos surgidos el pasado 28 de febrero de 2026 en Medio Oriente, como reportó CriptoNoticias.
Estados Unidos e Israel atacaron a la República Islámica de Irán propiciando la muerte del líder supremo Ayatolá Ali Khamenei, lo que desencadenó la respuestas iraní con misiles y drones dirigidos a instalaciones israelíes y bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, incluyendo sitios en Bahréin, Kuwait, Irak y Emiratos Árabes Unidos.
Esta situación ha generado una dicotomía en la percepción del activo. Mientras algunos participantes lo tratan como un activo «de riesgo» sujeto a ventas por aversión global, otros sectores refuerzan la narrativa del «oro digital» como reserva de valor alternativa.
Por el momento, los indicadores no muestran señales de debilidad extrema. La ausencia de flujos masivos hacia los exchanges por parte de tenedores a corto plazo sugiere que no existe una capitulación por pérdidas, lo que permite proyectar una posible consolidación por encima de los niveles de soporte actuales mientras el mercado asimila los nuevos eventos internacionales.








