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El mandato establece que la EF sería un custodio de Ethereum, no su autoridad central.
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En el pasado, la Fundación fue cuestionada por su rol centralizado y por las ventas de ETH.
Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, escribió en X el 13 de marzo un texto refiriéndose al «nuevo mandato de la Fundación Ethereum (EF)», la organización que cofundó y que históricamente lideró el desarrollo y la adopción de la red.
«La Fundación Ethereum es un custodio de Ethereum: el custodio original», sentenció el desarrollador ruso-canadiense. Su texto define, por primera vez de forma escrita y pública, qué hace la EF, qué no hace y por qué. Ese mismo día, la directiva de la EF publicó una carta institucional sobre el mismo asunto, confirmando los dichos de Buterin.
Vitalik estipuló cuál será la nueva función de la Fundación Ethereum
De acuerdo con el cofundador de la red, el nuevo rol de la EF es «custodiar» propiedades específicas de Ethereum, no promover su crecimiento general.
Mencionó que Ethereum tiene como misión «preservar la soberanía tecnológica, permitir la cooperación sin coerción ni dominación, y proveer una vía de escape para que ninguna persona, organización o ideología pueda lograr una victoria total en el ciberespacio».
Para cumplir ese rol, el mandato de la EF agrupa cuatro pilares bajo el acrónimo «CROPS»:
- Resistencia a la censura y a la captura.
- Código abierto.
- Privacidad.
- Seguridad.
Tanto a nivel de protocolo como en las aplicaciones y herramientas que la EF desarrolla o financia, esos cuatro pilares son, según Buterin, no negociables. «Estamos redoblando la apuesta por Ethereum y estamos entusiasmados con su próximo capítulo», escribió al cerrar su publicación.
El mandato representa un cambio respecto al estado anterior: la EF operaba con una misión implícita, conocida dentro del ecosistema pero nunca formalizada. La dirección de la EF encuadró esta iniciativa de definición como señal de madurez institucional: «Los sistemas que maduran no pueden mantener su cultura solo de forma implícita», sostuvo la carta institucional.
¿Qué cambia en la práctica para la Fundación Ethereum?
El desarrollador introduce en el nuevo mandato tres conceptos que delimitan concretamente el papel de la Fundación.
El primero es Ethereum como «tecnología santuario» (sanctuary technology): debe funcionar como una red que ninguna persona, organización o ideología pueda controlar por completo. La EF, como custodio, trabajará para preservar esa propiedad.
El segundo es el «walkaway test» (prueba de salida): el protocolo debe diseñarse de modo que cualquier usuario pueda abandonarlo sin perder sus activos ni quedar atrapado por decisiones de terceros. Agregar funcionalidades para casos de uso específicos sin garantizar esa salida es una lógica válida para otras redes, pero no para Ethereum, dice el cofundaro de la red.
Sobre este punto, Ethereum ha demostrado complicaciones en el pasado. Como lo reportó CriptoNoticias, sus últimas actualizaciones, Pectra y Fusaka, en mayo y diciembre de 2025 respectivamente, facilitaron distintas modalidades de estafas en la red que efectivamente conducieron a que usuarios perdieran sus activos.
El tercero punto destacado por el ruso-canadiense es la «zero option» (opción cero). En la capa de aplicaciones, la EF priorizará desarrollar experiencias de usuario que maximicen privacidad, seguridad y ausencia de intermediarios, aunque eso implique sacrificar simplicidad. Los proyectos que priorizan adopción masiva sobre soberanía del usuario tienen, según el mandato, lugar fuera de la EF.
Asimismo, los proyectos que dependan de listas blancas, verificación de identidad (KYC), firmas múltiples con poderes amplios o interfaces centralizadas quedarán fuera de los criterios de financiamiento y despliegue de capital de la EF, según la política de tesorería de la EF publicada en junio de 2025.
Las ventas de ETH, ahora con reglas escritas
El mismo 13 de marzo, la EF confirmó la venta de 5.000 ETH a un precio promedio de USD 2.042,96 por unidad, aproximadamente USD 10,2 millones en total, mediante una operación OTC (over-the-counter, es decir, fuera de un exchange público) con Bitmine, una empresa de minería de Bitcoin listada en bolsa en Estados Unidos.
Junto al mandato, la Fundación Ethereum recordó su política de gestión de tesorería. El documento establece que la organización venderá ETH de forma periódica para financiar operaciones.
Como informó CriptoNoticias, la comunidad de Ethereum cuestionó en el pasado tanto la autoridad de la EF sobre las decisiones de desarrollo tecnológico del protocolo como sus ventas de ETH, argumentando que estos movimientos generan presión a la baja sobre el precio del activo.
Ante esos cuestionamientos, Ignacio Hagopian, desarrollador de la Fundación Ethereum declaró a CriptoNoticias en junio pasado que «es imposible pretender que la Fundación Ethereum funcione sin vender ether». Conforme a su explicación, la EF (entidad sin fines de lucro creada para promover y sostener el desarrollo del protocolo) utiliza parte de sus reservas en ETH para financiar tareas que van desde el mantenimiento del software base hasta el soporte a desarrolladores e investigadores independientes.
El mandato revelado el 13 de marzo no resuelve esas tensiones de forma directa, pero establece por escrito los límites que la EF se impone a sí misma.








