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Las características de bitcoin lo convierten en un activo atractivo para préstamos colateralizados.
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Los préstamos con bitcoin son, para algunos, una apuesta financiera.
El uso de bitcoin (BTC) como garantía para acceder a préstamos en dinero fíat protagonizó una reciente discusión en X. La pregunta de fondo —si realmente tienen sentido los préstamos colateralizados por bitcoin— encendió un debate que expone tensiones entre la lógica financiera tradicional y la filosofía de acumulación a largo plazo que caracteriza a muchos tenedores del activo digital.
El objetivo de los préstamos respaldados por bitcoin es claro: permitir que los holders obtengan dinero fíat (o stablecoins) sin verse obligados a vender sus BTC. Sin embargo, el mecanismo despierta posiciones encontradas. Para algunos, se trata de una herramienta sofisticada de gestión patrimonial; para otros, de una apuesta financiera.
Esta controversia se trasladó a la red social X, donde el programador y periodista argentino Maximiliano Firtman cuestionó el funcionamiento de estos instrumentos financieros.
Según su perspectiva, en el mundo tradicional, cuando se pide un préstamo, «te dan plata que no tenías antes, y a cambio te comprometen a devolverla con intereses».

Sin embargo, en el ámbito de préstamos con BTC, el usuario debe depositar previamente un valor superior al que desea recibir. Firtman utilizó un tono irónico para señalar que esta dinámica se asemeja más a un contrato de empeño que a un crédito convencional.
Para ejemplificar su punto, resumió el proceso con sarcasmo: «Te prestamos un millón de pesos (USD 650 aproximadamente), pero solo después de que nos des 2.000 dólares tuyos como garantía».
Visiones encontradas: ¿Crédito o empeño digital?
A la discusión se sumó Pablo Sabatella, experto en seguridad informática, quien coincidió parcialmente con la naturaleza del mecanismo. Sabatella comentó a Firtman que «funciona de la misma forma que una casa de empeño. Es un préstamo, con un colateral».
No obstante, Sabatella aclaró que en general los préstamos siempre están sobrecolateralizados, inclusive en el mundo real, sea con una hipoteca o propiedades, argumentando que casi siempre hay una garantía detrás. Aun así, matizó que los préstamos en finanzas descentralizadas se usan mayoritariamente para «apalancarte haciendo rulo».
Firtman respondió a Sabatella remarcando que la principal diferencia radica en la posesión previa del activo. «La principal diferencia de esto con un préstamo es si la garantía es un activo a entregar previamente por mismo o mayor valor. Si eso ocurre, la gente no lo entiende como préstamo. En un préstamo, de antemano, yo no te doy la posesión de un activo. Como mucho te doy un contrato firmado para que luego me lo reclames», sostuvo.
Además, cuestionó la comparación con el sector inmobiliario al afirmar que «una hipoteca no está sobrecolaterizada necesariamente» y que un préstamo basado en la firma o un potencial embargo no encaja en ese concepto.
Por su parte, el desarrollador Agustín Kassis, fundador de la comunidad «La Crypta», aportó una visión centrada en la tesis de reserva de valor. «Te endeudas en mal dinero para no vender el bueno. Dejas BTC de colateral y pedís fíat de préstamos. BTC tiene un incremento anual promedio de 55% (últimos 10 años)». Ante esto, Firtman replicó de forma satírica comparando la situación con la devaluación local. «Te endeudas en mal dinero para no vender el bueno. Dejas USD de colateral y pedís ARS de préstamos. USD tiene un incremento anual promedio de ∞% (últimos 10 años)».
Es pertinente acotar que, aunque el dólar estadounidense se percibe como refugio frente al peso argentino, bitcoin ha superado su rendimiento históricamente. Mientras el dólar sufre una inflación anual que erosiona su poder adquisitivo a nivel global, bitcoin mantiene una política monetaria de escasez programada que hace que su poder de compra tienda a incrementarse con el tiempo (más allá de que también sufre correcciones bajistas).
La mecánica detrás de los préstamos garantizados por bitcoin
Frente a estas críticas, figuras del sector financiero defendieron la utilidad técnica de estos servicios. Ezequiel Gorbatik, cofundador de Zerem Finance, explicó que el objetivo central de estas operaciones no es obtener dinero que no se posee, sino evitar la venta de bitcoin para no perderse su potencial apreciación.
Para ilustrarlo, planteó un caso práctico:
Supongamos que tenés 15.000 dólares en bitcoin y querés comprar un auto de 10.000 dólares. Si vendés parte de tu bitcoin para pagar el auto, te quedan 5.000 dólares en BTC. Al año siguiente, si el precio de bitcoin se duplica, esos 5.000 dólares se convierten en 10.000 dólares —ganaste, pero perdiste la oportunidad de tener más exposición al activo. En cambio, si usás tus 15.000 dólares en bitcoin como colateral y tomás un préstamo de 10.000 dólares para comprar el auto (sin vender nada), al año siguiente —con bitcoin al doble— tu colateral original ahora vale 30.000 dólares. Pagás el préstamo (más intereses) y te quedás con un patrimonio neto mucho mayor, manteniendo toda tu posición en bitcoin.
Ezequiel Gorbatik, cofundador de Zerem Finance.
Esta estrategia resulta fundamental para quienes buscan eficiencia financiera. Al no vender la moneda digital, el propietario evita la liquidación de su posición y se mantiene dentro del mercado. No obstante, esto ocurrirá siempre que bitcoin mantenga su precio o suba. Si la cotización del activo cae por debajo del límite establecido por el prestamista, puede que tenga que liquidarse bitcoin para pagar la deuda de forma automática. De ahí que Firtman insiste en que este mecanismo es una herramienta financiera para inversores que conlleva una apuesta, calificándolo como un empeño disfrazado de préstamo.
Gorbatik comparó esta estructura con los préstamos hipotecarios o prendarios del mundo tradicional, donde se bloquea un dominio como garantía de pago. Sin embargo, es importante señalar que la volatilidad del valor de una casa, por ejemplo, suele ser muchísimo menor a la de bitcoin. Por esa razón, el riesgo de un préstamo hipotecario también es muchísimo menor.

Respecto a los riesgos de una caída de precio, señaló que este método sirve para acotar el riesgo, pues en un escenario extremo donde bitcoin baja a la mitad y liquidan el préstamo, el usuario pierde una cantidad limitada, pero conserva el bien adquirido (o el dinero fíat recibido).
Ventajas estratégicas y bitcoin como reserva
El uso de bitcoin como garantía ofrece características que superan a los colaterales físicos. Por ejemplo, la alta liquidez del mercado permite que bitcoin sea transaccionado en cualquier momento del día.
Además, su naturaleza digital facilita una transferencia instantánea sin barreras geográficas. Estas propiedades convierten al activo en un colateral de primer nivel para el sistema financiero moderno, atrayendo incluso la atención de la banca tradicional de diversas regiones.
Gabriel Campa, head of digital assets en Towerbank, expresó a CriptoNoticias que «a medida que bitcoin se consolida como una reserva de valor para personas, empresas e incluso gobiernos, su potencial como colateral dentro del sistema financiero se vuelve cada vez más evidente».
No obstante, para el usuario minorista, el verdadero valor reside en la accesibilidad a través de plataformas de préstamos entre pares (P2P), que permiten utilizar el capital sin pasar por los filtros de la banca tradicional.
Daniel Alós, representante de la plataforma Hodl Hodl, subrayó en entrevista con CriptoNoticias que «la premisa fundamental de los préstamos respaldados por bitcoin es simple: permitir a los tenedores del activo digital acceder a dinero fíat sin desprenderse de sus sats».
Perspectiva sobre la madurez del mercado y riesgos
La industria de los préstamos garantizados por bitcoin tiene el potencial de transformar la estructura misma del mercado. Algunos observadores sugieren que la proliferación de estos servicios reducirá la presión de venta en los exchanges globales. Si los usuarios no necesitan vender sus activos para cubrir sus gastos operativos o personales, la oferta disponible disminuye, lo que podría suavizar los ciclos tradicionales de volatilidad y fomentar un crecimiento más estable del precio en el tiempo.
Sin embargo, estos instrumentos no están exentos de peligros. Alós advierte que «el riesgo aparece cuando aparece la caída de precio de bitcoin. Aparece el riesgo de liquidación cuando el precio de bitcoin empieza a caer y el colateral cada vez cubre menos». Por ello, el éxito de esta herramienta depende de una gestión de riesgo prudente y de una comprensión profunda de los niveles de colateralización exigidos por las plataformas.
A pesar de las críticas iniciales que comparan este sistema con una casa de empeños, la realidad técnica demuestra que estos instrumentos financieros tienen un sentido profundo y estratégico. Representan la convergencia entre la seguridad de la propiedad privada digital y la flexibilidad del sistema de crédito moderno.
Para el inversor que entiende la escasez programática de bitcoin, desprenderse de sus monedas es el último recurso; por ello, el crédito colateralizado surge como la solución óptima.
En definitiva, los préstamos respaldados por bitcoin no solo tienen sentido, sino que son una herramienta para la soberanía financiera del individuo. Permiten transformar un activo estático en un motor de liquidez dinámica, protegiendo la riqueza contra la inflación del dinero fíat mientras se mantiene la apuesta por el crecimiento del protocolo. A medida que más instituciones integren estas soluciones, es previsible que el debate se desplace de la validez del concepto hacia la optimización de las tasas y la seguridad de los contratos inteligentes que los sustentan.



