-
Calvo insta a aprovechar descuentos en materiales de construcción para edificar en zonas urbanas.
-
El especialista cree que un mercado regulado desplazará el capital volátil de los "crypto-maxis".
La reciente implementación de normativas para el ecosistema de criptomonedas en Paraguay ha generado un movimiento sísmico en el mercado de bienes raíces.
Según el análisis de Alessandro Calvo, fundador de PY Pathways, la salida de capitales extranjeros debido a las nuevas reglas fiscales paraguayas está generando un «dip» o caída de precios en los costos de construcción que permitirá transformar modelos de inversión convencionales en operaciones con un 30% de Tasa Interna de Retorno (TIR).
De acuerdo con Calvo, la nueva normativa fiscal contra el sector de las criptomonedas ha provocado un éxodo de inversionistas de Argentina, Brasil y Bolivia, quienes, según él, buscaban «ocultar su riqueza a sus gobiernos» radicándose en Paraguay.
Según sus cálculos, tal migración genera una caída del 30% en la demanda de torres y departamentos, adquiridos por estos «crypto maxis», como los califica el empresario.
Para Calvo, producto de esa situación, los «grandes perdedores» de este ciclo son los desarrolladores de torres de lujo, sus cadenas de suministro, los tenedores de bonos y las entidades bancarias que financiaron estos proyectos.
En su opinión, lo anterior está creando volatilidad en el mercado paraguayo, donde lo inteligente es «limitar las pérdidas y maximizar las ganancias», según él. Afirma que con la caída en la demanda de torres y departamentos de lujo, el mercado de materiales de construcción ha comenzado a ofrecer grandes descuentos, creando el escenario ideal para los desarrolladores de viviendas tangibles y funcionales.
A su juicio, la clave para sacar provecho a la situación en Paraguay reside en ignorar el mercado de criptomonedas y enfocarse en la creciente clase media local.
Calvo insta a capitalizar los bajos costos de construcción para desarrollar viviendas unifamiliares en zonas estratégicas como Luque, utilizando el programa estatal Che Róga Porã (CRP). Este programa, cuyo nombre en guaraní significa «Mi Casa Linda», es una iniciativa del gobierno de Paraguay que ofrece créditos hipotecarios con una tasa histórica del 6,5% a plazos de hasta 30 años.

Al utilizar el CRP para asegurar una fuerte demanda, los desarrolladores se dirigen a un público que no tiene interés en las criptomonedas y busca soluciones habitacionales reales, sugiere el especialista.
El plan de Calvo se divide en etapas claras para los próximos 24 meses. La primera fase consiste en la compra del «dip», adquiriendo materiales a precios descontados para construir viviendas unifamiliares económicas.
Posteriormente, se plantea un periodo de maduración de uno a dos años mientras el mercado absorbe el exceso de oferta de las torres de lujo. La fase final será la venta estratégica hacia el cuarto trimestre de 2027 o el primer trimestre de 2028, momento en que se espera que el guaraní se recupere y los precios del petróleo regresen a su promedio de cinco años.
Si bien es cierto que el petróleo caro debilita el guaraní y eleva fletes, Calvo argumenta que el «pánico» por el tema regulatorio y fiscal en Paraguay ha desplomado la demanda de materiales un 30%, lo que compensa con creces cualquier costo logístico.
Desde su óptica, vender las casas en ese momento permitirá convertir un modelo de negocio con una rentabilidad del 20% en uno del 30%, marcando una clara distancia entre la especulación del mercado de bitcoin y las criptomonedas y la soberanía de la inversión en ladrillos.
La entrada en vigor de la Resolución General DNIT N° 47/26 hace apenas cinco días ha transformado el panorama de inversión en el país guaraní. Esta normativa obliga a reportar toda operación con criptoactivos que supere los 5.000 dólares anuales, exigiendo detalles técnicos exhaustivos como hashes y direcciones de wallets, como reportó CriptoNoticias.








