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Esta guerra no la ganaría el más poderoso, sino quien soporte el mayor dolor durante más tiempo.
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En esta etapa del ciclo los conflictos se intensificarán, anticipa Dalio.
Ray Dalio publicó ayer, 7 de abril de 2026, un análisis extenso en X con una advertencia que no dejó margen a la interpretación: «Lo más importante: estamos en una guerra mundial que no va a terminar pronto».
Lo hizo aproximadamente ocho horas antes de que Donald Trump anunciara un alto al fuego bilateral con Irán —condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz— que, tal como CriptoNoticias lo reportó, hizo subir a bitcoin por encima de los 71.000 dólares y caer al petróleo Brent por debajo de los 100 dólares por barril.
La reacción de los mercados ilustró exactamente el tipo de pensamiento de corto plazo que Dalio critica en su texto.
El fundador de Bridgewater, con más de 50 años de experiencia como inversor macroeconómico global, sostiene que la mayoría de los analistas y participantes de mercado cometen el mismo error: «La mayoría de la gente tiende a centrarse en los sucesos más llamativos del momento —como la situación actual con Irán— y a reaccionar ante ellos, pasando por alto los factores mucho más importantes y de mayor alcance que impulsan la situación actual».
Su tesis central es que «la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán es solo una parte de la guerra mundial en la que estamos inmersos y que no va a terminar pronto».
Dalio enumera los frentes activos: la guerra entre Rusia, Ucrania y las potencias occidentales; los conflictos en Gaza, Líbano y Siria; los enfrentamientos en Yemen, Sudán y la Península Arábiga; y ahora la guerra entre Estados Unidos, Israel y los países del Consejo de Cooperación del Golfo contra Irán.
A esto, el inversionista y empresario le suma lo que llama «guerras no armadas»: comerciales, tecnológicas, de capital y de influencia geopolítica.
«En conjunto, estos conflictos conforman una guerra mundial muy clásica, análoga a las guerras mundiales del pasado», escribe. Y señala un patrón histórico que considera clave: los grandes conflictos globales no empiezan con una fecha clara ni una declaración formal. Se acumulan.
Dalio ubica el momento actual dentro de una secuencia clásica de escalada que describe en detalle, y que incluye desde la formación de alianzas y el aumento de guerras por delegación hasta los combates directos entre grandes potencias y el cierre de mercados para financiar los esfuerzos bélicos.
Uno de los puntos más concretos del análisis tiene que ver con China. Dalio desmonta la lectura superficial de que el cierre del estrecho de Ormuz perjudica a Beijing: «Si bien se afirma que China se ve particularmente perjudicada por el cierre del Estrecho de Ormuz, esta afirmación es errónea, ya que la relación de apoyo mutuo entre China e Irán probablemente permitirá el paso del petróleo hacia China, y su relación con Rusia garantizará el suministro de petróleo ruso».
Agrega que China consume entre el 80% y el 90% de la producción petrolera iraní, que tiene reservas equivalentes a entre 90 y 120 días de consumo, y que cuenta con carbón y energía solar como respaldo. Su conclusión: «China y Rusia son las principales beneficiarias económicas y geopolíticas de esta situación».

En el otro extremo, Dalio describe a Estados Unidos como una potencia con entre 750 y 800 bases militares en 70 u 80 países, compromisos globales que generan vulnerabilidades y dificultades crecientes para operar en múltiples frentes simultáneamente.
El indicador que más importa: quién aguanta más
El punto que más directamente interpela a los mercados en el análisis de Dalio se resume en la siguiente declaración:
Como ha demostrado la historia, el indicador más fiable de qué país tiene más probabilidades de ganar no es cuál es el más poderoso, sino cuál puede soportar el mayor dolor durante más tiempo.
Ray Dalio, inversionista.
Y aplica esa lógica al conflicto con Irán: «Si bien Estados Unidos parece ser el país más poderoso del mundo, también es la gran potencia más sobreextendida y la más débil a la hora de soportar el dolor durante un período prolongado». Cita a Vietnam, Irak y Afganistán como ejemplos.
El cese al fuego anunciado horas después, que Trump justificó diciendo que «ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares», no contradice necesariamente el análisis de Dalio. Para el inversor, estos movimientos forman parte de una dinámica más amplia: «La dinámica clásica en esta etapa del ciclo es que los conflictos se intensifiquen en lugar de disminuir».
Cinco guerras en el horizonte
En los apéndices de su publicación, Dalio cuantifica los riesgos con estimaciones de probabilidad para los próximos cinco años:
La guerra entre Estados Unidos e Irán la describe como «una guerra total que parece intensificarse, con todos los bandos agotando sus recursos». Para el conflicto entre Ucrania y Rusia, estima entre 30% y 40% de probabilidad de que se extienda más allá de Ucrania. Para una guerra entre Estados Unidos y China por Taiwán, también entre 30% y 40%, con el período de mayor riesgo en 2028. Para Corea del Norte, entre 40% y 50%. Para el Mar de China Meridional, alrededor de 30%.
Su conclusión global: «La probabilidad de que al menos uno de ellos ocurra en los próximos cinco años me parece superior al 50%».
Dalio cierra su análisis con una aclaración importante: «No estoy diciendo que las cosas vayan a avanzar definitivamente en este ciclo hacia una guerra mundial total. No sé qué va a pasar, y sigo esperando un mundo pacífico basado en relaciones mutuamente beneficiosas».
Pero, también agrega: «En esta etapa del Gran Ciclo, circunstancias como la incapacidad de resolver disputas irreconciliables mediante compromisos suelen llevar inevitablemente de una etapa a la siguiente hasta que se produce una resolución violenta».
El cese al fuego de dos semanas anunciado por Trump podría ser un paso hacia ese mundo pacífico que Dalio dice esperar. O podría ser exactamente el tipo de pausa que, en los ciclos históricos que Dalio estudió, precede a la siguiente escalada.








