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Burnett piensa que la cuántica solo afectaría a un grupo de activos, incluyendo los BTC de Satoshi.
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El analista cree que la computación cuántica se convertirá en un "truco de marketing" empresarial.
El debate sobre la seguridad de Bitcoin frente al avance de la computación cuántica ha tomado un nuevo impulso en la comunidad técnica.
A pesar de las advertencias sobre la capacidad de estos ordenadores para vulnerar algoritmos criptográficos, especialistas del sector aseguran que la red posee los mecanismos necesarios para adaptarse y neutralizar cualquier peligro antes de que este se convierta en una crisis sistémica.
Joe Burnett, vicepresidente de Estrategia de Bitcoin en la firma Strive, afirmó recientemente que la computación cuántica no representa una «amenaza existencial» para la red.
Según el ejecutivo, la arquitectura de la tecnología Bitcoin es flexible por naturaleza. «La criptografía puede y será actualizada si la amenaza se materializa», señaló.
Burnett sostiene que, incluso en un escenario donde esta tecnología sea operativa, solo afectaría a un grupo específico de activos. Entre ellos se encuentran los bitcoin de la era de Satoshi Nakamoto (monedas minadas en los inicios que nunca se han movido), monedas perdidas y aquellas almacenadas en direcciones que han reutilizado sus claves públicas.

Este análisis coincide con la visión de Chaitanya Jain, gerente de estrategia de bitcoin de Strategy. Él define a Bitcoin como un «protocolo de software que se actualizará cuando exista un consenso global de que el cambio reduce el riesgo».
Para Jain, la narrativa del peligro inminente es, en muchos casos, utilizada por competidores como un «truco de marketing» para atraer atención hacia otros proyectos.
El debate sobre la velocidad de respuesta
No obstante, no todos los expertos comparten este optimismo absoluto. CriptoNoticias reportó que Nic Carter, cofundador de Coin Metrics, criticó lo que percibe como una falta de urgencia en el desarrollo de Bitcoin.
Según Carter, la resiliencia cuántica es una prioridad en redes como Ethereum o Solana. Esto, mientras observa que en el entorno de Bitcoin prevalece una actitud que podría ser interpretada como de inacción.
Carter cuestionó que los desarrolladores «sigan fingiendo que nadie técnico está preocupado» por estos avances. En su opinión, existe un riesgo de gobernanza si se asume que la lentitud del protocolo es siempre una decisión técnica correcta. Por ello piensa que la red debe prepararse proactivamente para no quedar rezagada.
En ese sentido, el consultor conocido como «Rearden» matizó que, si bien la amenaza no es inmediata, las distinciones entre «monedas seguras» y «vulnerables» podrían ser difusas ante un ataque de corto alcance. Aunque coincide en que la solución técnica es viable.
«Si la computación cuántica se desarrolla gradualmente, deberíamos desplegar criptografía resistente para que las monedas activas migren», explicó el consultor. En el hipotético caso de un avance repentino, la red podría deshabilitar las firmas de curva elíptica actuales y utilizar esquemas de «compromiso-revelación» para recuperar fondos. Sin embargo, admitió que la confianza en el sistema podría verse afectada temporalmente.
En última instancia, la fortaleza de Bitcoin no reside únicamente en su criptografía actual, sino en su capacidad de evolucionar mediante el consenso. Si bien la computación cuántica plantea un desafío tecnológico sin precedentes, como la capacidad teórica para romper los pilares de la criptografía moderna; la historia del protocolo sugiere que la red prioriza la seguridad y la estabilidad.
En ese sentido, el verdadero reto para los desarrolladores y la comunidad será determinar el momento preciso para implementar cambios radicales sin comprometer la descentralización ni la confianza que definen a la principal moneda digital del mercado.








