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Armstrong afirmó que BTC es “el mayor mecanismo de rendición de cuentas sobre el gasto”.
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El francés confía más en la “independencia” de los bancos y no en los “emisores privados” de BTC.
Durante un panel sobre el futuro de la tokenización en el Foro Económico Mundial de Davos realizado este miércoles, Brian Armstrong, director ejecutivo de Coinbase, y François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco Central de Francia, protagonizaron un debate sobre la viabilidad de Bitcoin como un nuevo sistema monetario global.
Armstrong sostuvo que la moneda digital creada por Satoshi Nakamoto representa un retorno al «dinero sólido» frente a las políticas de emisión de los bancos centrales.
El ejecutivo de la plataforma de intercambios de criptomonedas más grande de Estados Unidos afirmó que, tras el abandono del patrón oro en 1971, las democracias han tenido dificultades para equilibrar sus presupuestos. Esto, recurriendo sistemáticamente al déficit y provocando inflación en las monedas fíat. En este contexto, Armstrong propuso el concepto de un «estándar Bitcoin».
«Creo que las monedas fíat seguirán existiendo durante mucho tiempo, pero también estamos viendo el nacimiento de un nuevo sistema monetario que yo llamaría el ‘estándar Bitcoin’ en lugar del patrón oro», señaló Armstrong.
Según el directivo, la moneda digital funciona como un sistema de control y equilibrio frente al gasto deficitario, ya que, a diferencia del sistema bancario tradicional, bitcoin no tiene una impresora de dinero y su suministro es fijo.
«Confío más en los bancos centrales independientes»
La postura de Armstrong fue recibida con escepticismo por parte de François Villeroy de Galhau. El gobernador del Banco de Francia y miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) defendió que la soberanía monetaria es una función clave de la democracia que debe permanecer bajo control público.
De Galhau manifestó su preferencia por el sistema institucional vigente. «La garantía de la confianza es la independencia por parte del banco central. Tenemos un mandato fundamental y nos sentimos cómodos con él», dijo. Por ello, asegura que confía más en los bancos centrales independientes con un mandato democrático, que en los «emisores privados» de Bitcoin.

Ante esta afirmación, Armstrong corrigió al funcionario señalando la naturaleza técnica del activo:
Bitcoin es un protocolo descentralizado. En realidad, no tiene un emisor y no tiene una impresora de dinero. Así que, en el sentido en que los bancos centrales tienen independencia, Bitcoin es incluso más independiente. No hay ningún país, empresa o individuo que lo controle en el mundo.
Brian Armstrong, CEO de Coinbase.
Para él, esta característica convierte a la moneda digital en «el mayor mecanismo de rendición de cuentas sobre el gasto deficitario» a nivel global.
El papel de la tokenización y las stablecoins
El debate también abordó la infraestructura tecnológica que sustenta a los activos digitales. Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, quien también participó en el encuentro, afirmó que las stablecoins son el primer gran ejemplo de éxito de la tokenización. Para ello, citó el volumen de transacciones alcanzado por estos vehículos en 2025, de 33 billones de dólares.
Sin embargo, Garlinghouse planteó una visión más integradora que Armstrong. Él sugirió un «matrimonio» entre las finanzas tradicionales y las descentralizadas. El ejecutivo recordó que los gobiernos difícilmente renunciarán al control de su suministro monetario, por lo que el enfoque debe centrarse en construir puentes entre ambos mundos.
Por su parte, de Galhau advirtió sobre los riesgos de la fragmentación y la falta de regulación. Aunque mencionó avances en ese sentido, como los marcos normativos MiCA en la eurozona y la Ley GENIUS en Estados Unidos.
El banquero francés expresó su temor a una versión moderna de la Ley de Gresham. Según ella, el «dinero malo» desplaza al «bueno» si no existen garantías de seguridad para los usuarios.
Armstrong, por su parte, concluyó que la competencia entre sistemas es saludable para la economía global. Según su análisis, en países con alta inflación como Argentina o Turquía, la población busca naturalmente refugiarse en activos que conserven mejor su valor.
«Si las monedas fíat pueden mantener la confianza y no tener la ‘impresora de dinero’ devaluando a todo el mundo, sobrevivirán», sentenció.
A medida que la adopción institucional de la tecnología Bitcoin avanza, el debate en Davos deja claro que la tensión entre la política monetaria tradicional y los protocolos de emisión programada seguirá siendo un punto central en la agenda financiera internacional de los próximos años.









