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Capacita a líderes locales para que repliquen el conocimiento en su lengua nativa.
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Se enfoca en generar un cambio duradero en las comunidades marginadas.
Gabriel Palma, un educador dedicado, está formando parte de la transformación de la vida en comunidades marginadas en América Latina al enseñarles el potencial de bitcoin (BTC) como herramienta de soberanía financiera.
A través de la organización Mi Primer Bitcoin, Palma participa en la capacitación de miles de personas en El Salvador, Colombia y Paraguay, llevando educación financiera a regiones donde los sistemas bancarios tradicionales son limitados o inaccesibles.
Nacido en Colombia y criado en Canadá, Palma descubrió en bitcoin una herramienta para empoderar a comunidades subrepresentadas. Su motivación surgió al entender el valor de esta moneda digital para ofrecer independencia económica, especialmente en regiones donde el acceso a bancos es escaso.
En 2021, tras ofrecer formación sobre bitcoin en Canadá, y cuando El Salvador adoptó BTC como moneda de curso legal, Palma se trasladó al país y se unió a Mi Primer Bitcoin, una organización fundada en 2019 que busca democratizar el conocimiento sobre esta tecnología. En una entrevista con CriptoNoticias, Palma compartió su visión:
“Voy a seguir haciendo esto hasta que alguien me detenga, y lo mejor es que nadie puede hacerlo. Encontré el valor en esta tecnología. Bitcoin no es solo para las élites; es una herramienta para fortalecer la soberanía financiera de quienes más lo necesitan. Mi trabajo es formar líderes locales, porque no puedo estar en todas partes».
Gabriel Palma, educador sobre bitcoin.
Palma enfatiza un enfoque ético y práctico, capacitando a facilitadores comunitarios para que repliquen el conocimiento en sus propias lenguas y contextos culturales, creando un efecto multiplicador. Su estrategia es parte de un proyecto que busca impulsar economías circulares de bitcoin y comunidades económicamente autónomas en todo el planeta.
El proyecto del que Palma forma parte comenzó en la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, con la comunidad indígena Arhuaca. En esta región, donde el acceso a internet es limitado pero la sabiduría ancestral abunda, él dictó su primer taller para 60 personas.
El desafío fue doble porque es necesario superar barreras idiomáticas y culturales, ya que los arhuacos valoran profundamente su idioma, iku, como pilar de su identidad.
Así que para garantizar el respeto por su cosmovisión, Palma adapta su enseñanza a las necesidades locales. Por ejemplo, muestra cómo bitcoin permite a los artesanos arhuacos vender productos como mochilas o café directamente a compradores internacionales, eliminando intermediarios y comisiones.
Además, fomenta el ahorro en bitcoin para apoyar objetivos comunitarios, como la recompra de tierras ancestrales consideradas sagradas
“Si queremos acelerar su objetivo de recuperar sus tierras, debemos mostrarles cómo ahorrar en una moneda sólida como bitcoin, que representa mejor el valor de su tiempo y energía frente a las monedas tradicionales».
Gabriel Palma, educador sobre bitcoin.
La visión de Gabriel Palma: Bitcoin en tres realidades distintas
«Lo que está pasando en El Salvador, la verdad, es que hay mucha energía alrededor de bitcoin», afirmó Palma.
Él destaca que el país ofrece una facilidad única para la adopción de la moneda digital: «Es muy fácil de vivir tu vida solo con bitcoin en El Salvador. Yo lo hice por 6 meses».
Resalta además la ventaja fiscal («no hay que pagar impuestos al vender tu bitcoin») y la calidad de la educación en El Salvador, que califica como «del primer mundo», gracias a que hay gente que ya lo usa diariamente y puede enseñarlo con autoridad.
Para él, es el país ideal si se trata solo de bitcoin por su adopción generalizada y la aceptación social.
Sin embargo, es preciso aclarar que, aunque estas exenciones fiscales están vigentes, la reforma a la Ley Bitcoin en enero de 2025 eliminó el estatus de bitcoin como moneda de curso legal, pasando su uso a ser voluntario y no obligatorio, y ya no se puede usar para pagar impuestos. Esto se dio en el contexto de negociaciones con el FMI para un préstamo de 1.400 millones de dólares, que exigía mitigar los riesgos asociados con la moneda digital pionera.
En Colombia ve un ecosistema más diversificado y tecnológica. «Es un mundo que impulsa la tecnología, innovaciones dentro de la comunidad de las criptomonedas», como dijo que observó durante una conferencia en 2024, notando el interés en desarrollar aplicaciones y soluciones locales.
Además, mencionó a Medellín, Bogotá y Barranquilla como polos de interés. De todas formas, aunque valora una vibrante comunidad y el menor costo de vida, indicó al respecto: «el tema de la seguridad para mí no es algo atractivo».
Sobre Paraguay, se muestra entusiasta: «Tiene una comunidad de bitcoin que está explotando, o sea, es impresionante».
Sin embargo, identifica que la comunidad paraguaya está muy impulsada por extranjeros. «Para poder atraer a la comunidad local de acá de Paraguay, hay que encontrar alguna manera de involucrarlos dentro del aprendizaje sobre bitcoin».
Para lograrlo, trabaja en la estrategia de organizar un diplomado de «Mi Primer Bitcoin» en español para que todos puedan participar y conocer la moneda digital de forma básica, buscando así cerrar esa brecha.
El futuro es comunitario
El modelo de Palma podría llamarse «evangelización bitcoiner». No predica para crear inversores, sino para construir comunidades económicamente soberanas. Su credo es simple pero contundente: «entre más personas usen bitcoin, más fuerte se vuelve la red y más útil se hace para todos», dijo.
Mientras muchos discuten el precio del bitcoin en exchanges internacionales, Palma y los líderes que está formando trabajan en lo concreto. Eso es mostrar cómo un monedero de bitcoin puede ser tan revolucionario como lo llegó a ser un tractor en un campo de cultivo. Su estrategia se basa en tres enfoques claros durante su viaje a la comunidad indígena Arhuaca:
- Utilidad práctica: Acompañarlos para que descubran bitcoin como herramienta para aceptar pagos por sus productos (mochilas, café, miel) y para aprovechar el turismo interesado en su cultura.
- Formación de líderes: Crear capacitadores locales con el conocimiento suficiente para enseñar a otros miembros de la comunidad, reconociendo que él, como foráneo que no viste como ellos ni habla su idioma (iku), no puede conectar con todos.
- Soñar en grande: Explorar cómo el ahorro en una moneda sólida puede acelerar su objetivo comunitario más profundo, como es reunir fondos para recomprar sus tierras ancestrales, que consideran sagradas y que han perdido por la expansión gubernamental.
«Si queremos acelerar ese objetivo, tenemos que demostrarles cómo ahorrar en un dinero sólido. Ellos recolectan fondos como comunidad para comprar de nuevo sus tierras… pero el dinero que usan [fíat] no representa esa escasez de tiempo y energía. Con bitcoin sí».
Gabriel Palma, educador sobre bitcoin.
Su historia nos interpela directamente: en la era digital, la verdadera inclusión no es simplemente tener acceso a internet, sino entender las herramientas que pueden cambiar destinos. Y a veces, esa revolución no llega a través de aplicaciones sofisticadas, sino a través un hombre con una laptop y una misión que recorre los caminos menos transitados de América Latina, sembrando las semillas de una economía más justa.