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El volumen se concentra en usuarios minoristas con wallets pequeñas y stablecoins como USDT.
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Venezuela ocupa el puesto 18 en el índice global de adopción de criptomonedas de Chainalysis.
Venezuela se consolida como uno de los epicentros de la economía digital en América Latina y así lo confirma un nuevo informe de Chainalysis. La firma que estudia los movimientos de las redes de criptomonedas señala ahora que el país recibió flujos por un valor estimado de 44.600 millones de dólares en el último periodo anual, una cifra que evidencia la integración de estos activos en el tejido financiero nacional ante el colapso del sistema tradicional.
El documento, difundido el 5 de marzo de 2026, registra que la mayoría de las transacciones realizadas en territorio venezolano, entre julio de 2024 y junio de 2025, se concentró en usuarios minoristas propietarios de wallets con saldos inferiores a los 10.000 dólares.
Para los analistas de Chainalysis, el volumen total movilizado refleja una profunda desconfianza en el sistema bancario local. Por ello, los ciudadanos prefirieron las stablecoins para gestionar remesas y mitigar la erosión del poder adquisitivo causada por una inflación crónica.
La inflación anualizada durante 2025 estuvo en rangos de 600-650%, y sigue siendo la más alta del mundo según estimaciones del profesor de economía Steve Hanke, de la Johns Hopkins University (una de las instituciones académicas más prestigiosas de Estados Unidos). Él afirma ser la única fuente precisa, ya que el Banco Central de Venezuela dejó de publicar datos consistentes desde octubre 2024.
Si bien el Gobierno de Venezuela buscó formalizar y supervisar el sector mediante la creación de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (SUNACRIP) y una red de plataformas de intercambio estatales —incluyendo el apoyo al ahora extinto criptoactivo respaldado por el Estado, el Petro—, los venezolanos acudieron en masa a las plataformas internacionales de intercambio de criptomonedas, lo que en gran medida reflejaba la poca confianza en las ofertas del Estado.
Informe de Chainalysis.
«Las criptomonedas continuaron ofreciendo a los venezolanos un salvavidas financiero en medio de la hiperinflación persistente», agrega Chainalysis en el Crypto Crime Report 2026. El documento destaca que, pese a los esfuerzos del Estado por controlar el flujo doméstico, «los ciudadanos de a pie y los actores afiliados al gobierno prefirieron el acceso a través de exchanges globales para preservar y transferir valor».
El dilema de la regulación en la sombra
En el plano geopolítico, el fenómeno adquiere una dimensión estratégica. Mientras los individuos utilizan estos canales para la supervivencia económica, existen indicios de que entidades gubernamentales emplearon stablecoins para liquidar exportaciones petroleras, como fue reportado por CriptoNoticias.
Este patrón de uso habría buscado eludir las sanciones internacionales, siguiendo modelos de transacciones transfronterizas ya observados en jurisdicciones como Irán y Rusia.

Esta dualidad sitúa a Venezuela en el puesto 18 del índice global de adopción, a la par de potencias regionales como Brasil y Argentina. No obstante, el auge de redes informales y corredores over-the-counter (OTC), que conectan las finanzas locales con el ecosistema global, ha encendido alarmas internacionales por los riesgos de lavado de dinero y la opacidad en el origen de los fondos.
Es por ello que el abogado venezolano Raymond Orta Martínez, director del Instituto Venezolano de Derecho Tecnológico, hace un llamado para que USDT (Tether) sea regulado específicamente en Venezuela. Cree que el Estado venezolano debe proteger a los ciudadanos de posibles congelamientos de wallets por sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Orta propone normas tributarias, contables y de trazabilidad de fondos para prevenir lavado de dinero y legitimación de capitales, sin prohibir su uso masivo como refugio contra la inflación y herramienta transaccional en la dolarización informal del país.








