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Orlando Germán: "7 de cada 10 clientes aceptan pagos en criptoactivos para exportar".
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La UCV impulsa la formación en contratos inteligentes para modernizar la banca nacional.
El aislamiento financiero derivado de las sanciones obligó a que el sector productivo de Venezuela acudiera a rutas alternativas para sostener el comercio global.
Es así como, ante el rechazo de transferencias internacionales y una inflación persistente, el uso de activos digitales pasó de ser un tabú a una herramienta de logística operativa. USDT (tether), stablecoin anclada al dólar, actúa hoy como el puente para importar insumos y liquidar ventas en el extranjero.
Esta realidad fue analizada por Orlando Germán, coordinador académico de la Universidad Central de Venezuela (UCV), durante la Cumbre Crypto Global celebrada en Margarita del 26 al 28 de marzo de 2026.
Ante empresarios y entusiastas de todo el país, Germán expuso cómo las restricciones de la banca tradicional, sumadas a la devaluación del bolívar, empujan a empresas con décadas de trayectoria a buscar refugio en las criptomonedas. Buscan garantizar pagos programados a mediano plazo.
Un caso testigo ilustra el cambio a través de una exportadora nacional, con 60 años de historia, que vio bloqueado el pago de un cliente porque el banco corresponsal rechazó la operación por tener a Venezuela como destino.
La empresa vendió toda su mercancía a otro país. Cuando le fueron a pagar, el banco decidió no liquidar el pago porque venía para Venezuela. La empresa en cuestión se quedó sin mercancía, con los empleados y sin la oportunidad de cobrar porque los bancos del otro país no querían pagar a los venezolanos. Nos llamaron, los acompañamos, hablamos con la contraparte en el otro país y les pagaron. ¿Cómo nos pagaron? En USDT.
Orlando Germán.
Posteriormente, la empresa revisó sus archivos y contactó a clientes antiguos. Descubrió que siete de cada diez aceptaron pagar en criptomonedas. La empresa pasó de 150 a 450 empleados.

Luego, en conversación exclusiva con CriptoNoticias, Germán identificó tres usos principales de los criptoactivos para empresas. Como importador, como exportador y en el sector primario, como ganadería y producción de azúcar. Señaló que las empresas usan USDT para protegerse de la devaluación del bolívar en pagos programados a tres o cuatro meses.
Pero el sistema no está exento de retos. Esto, debido a que el uso de criptoactivos requiere una gestión contable rigurosa para cumplir con el marco legal venezolano, que los reconoce como activos intangibles.
Legalidad y conocimiento: un binomio necesario en Venezuela
Germán enfatizó que el mayor obstáculo es el desconocimiento normativo. «La legalidad no basta. Se necesita conocimiento», afirmó, alertando sobre riesgos como la «intoxicación» de cuentas en operaciones entre particulares (P2P).
Explicó que este fenómeno ocurre cuando un usuario legítimo recibe fondos provenientes de actividades ilícitas a través de plataformas de intercambio entre personas. Al mezclarse ese dinero «sucio» con el saldo legal, las autoridades pueden bloquear preventivamente la cuenta bancaria del receptor, aunque este no tenga relación alguna con el delito original.
Para el sector académico, la prioridad es formar al empresariado en el uso de exchanges autorizados y métodos de autocustodia. Esto buscando que la novena posición de Venezuela en adopción de bitcoin y criptomonedas a nivel global se traduzca en una ventaja profesional y segura.
Las criptomonedas son la mejor herramienta para los importadores. Ayudan a los exportadores a ampliar sus portafolios. Y son la mejor opción para que las empresas, sobre todo del sector primario, protejan su dinero hasta el momento en el que puedan ejecutar las operaciones. Ahora, eso no significa que deban usar criptomonedas de manera inmediata. Solo significa que tienen una oportunidad grande, única y maravillosa de educarse para hacerlo bien. Eso es adopción responsable.
Orlando Germán.

Transición educada, clave de la adopción
Para quienes buscan la verdadera esencia de bitcoin, Germán propone una transición educada. Recomienda adquirir los activos digitales en plataformas reguladas y luego migrarlos a esquemas de autocustodia.
«Una vez que eres responsable de tus propias llaves, ya no dependes de un tercero. Pero para llegar ahí, primero hay que aprender las normas de etiqueta de un sistema que ya sabemos usar por instinto», añade.
La visión de Germán apunta a una nueva generación de profesionales capaces de integrar contratos inteligentes en la arquitectura bancaria tradicional, transformando instrumentos como las cartas de crédito en procesos digitales automatizados.
Tomando en cuenta que 30% del empresariado local usa criptomonedas, la meta académica para 2026 es masificar una formación que permita al venezolano trascender el uso de criptoactivos por mera necesidad y consolidarse como un actor estratégico y consciente de la economía global».








