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Olmos insiste en que Bitcoin es el alfabeto necesario para este nuevo sistema.
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Entender Bitcoin es la única vacuna real contra estafas y fallos en exchanges.
Junto a la crisis, lo que vive Venezuela es una desarticulación del sistema. Las reglas que conocíamos se evaporaron, obligando a los empresarios a operar en un entorno donde la moneda nacional, el bolívar, perdió su sentido y la única opción para no quebrar fue saltar hacia el mundo de las criptomonedas. Comenzó como un salvavidas de emergencia, pero hoy es una realidad que se consolida, ya que cerca del 32% del sector privado opera con activos digitales.
Para Aarón Olmos, economista e investigador, quien participó en la Cumbre Crypto Global celebrada del 26 al 28 de marzo al oriente de Venezuela, la situación actual es una paradoja de necesidad frente a conocimiento.
Las empresas adoptan las stablecoins como una balsa de salvamento ante las distorsiones del tipo de cambio y la volatilidad. En este escenario, USDT funciona como la herramienta transaccional del día a día, mientras que bitcoin queda relegado a una reserva de valor a largo plazo, a menudo incomprendida en su potencial real.
En conversación exclusiva con CriptoNoticias, Olmos es enfático al señalar que no se puede construir una economía digital sólida saltándose los cimientos. Comparó el aprendizaje de las criptomonedas con la estructura de una casa al señalar que entrar directamente por las altcoins es como intentar ingresar por el techo.
Bitcoin es la piedra angular; es el primer peldaño de la escala para que cualquier persona entre en esto. Entendiendo Bitcoin puedes entender buena parte de lo que sigue, porque todo se monta sobre su lógica.
Aarón Olmos.
Esta visión propone que la educación no es un accesorio, sino una necesidad operativa. Para Olmos, Bitcoin es el «alfabeto» de este nuevo sistema; quien no comprende sus reglas básicas de escasez y seguridad, difícilmente podrá detectar las señales de peligro en el resto del mercado. Es esta falta de criterio técnico la que deja a las empresas vulnerables ante estafas comunes, como la recepción de USDT falsos o la gestión ingenua de fondos en exchanges de criptomonedas que no ofrecen garantías reales. Sin la base de Bitcoin, el empresario opera por intuición en un entorno que exige precisión.

El freno de la «incomprensión» directiva
Uno de los mayores obstáculos para que Venezuela pase de la simple transacción a la tokenización de activos, como convertir ganado o cosechas en valores digitales, no es solo técnico, sino generacional y jerárquico. Olmos relata cómo muchos proyectos se estancan en las juntas directivas de empresas familiares o instituciones bancarias debido a una barrera cognitiva.
Bitcoin es mucho más que datos digitales para transferir valor como una forma de dinero. Sobre eso se puede construir lo que usted quiera si sabe cómo construirlo y si sabe cuál es el problema. Pero, ¿cómo van a estar de acuerdo la junta directiva o el regulador si no entienden?
Aarón Olmos.
Esta falta de claridad se traduce en lo que Olmos denomina «camisas de fuerza» legislativas. Cuando quienes crean las normas no comprenden la naturaleza del activo, terminan generando regulaciones que asfixian el mercado en lugar de potenciarlo. Desde su punto de vista, el Estado y el sector privado deben sentarse en la misma mesa técnica para que la norma sea un facilitador y no un obstáculo.

Este llamado a la alfabetización técnica ya tiene un correlato institucional en el país. El pasado 24 de marzo, la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e) instaló en Caracas la primera Mesa Técnica de Criptomonedas, un espacio que, como reportó CriptoNoticias, busca sentar en una misma mesa a la banca, reguladores y la academia. El objetivo de esta instancia, celebrada en la Universidad Nueva Esparta, trasciende lo protocolar. Se trata de diseñar una hoja de ruta que dote de seguridad jurídica y operativa a un sector empresarial que, hasta ahora, ha navegado el ecosistema digital bajo su propio riesgo.
Pero la mesa técnica es solo una parte de la ecuación. El verdadero contrapeso a la improvisación corporativa está ocurriendo en las aulas, donde la academia venezolana ha dejado de observar el ecosistema desde la barrera para diseccionarlo con rigor.
Instituciones como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Universidad Metropolitana (UNIMET) y el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), ya integran los activos digitales como una cátedra obligatoria.
En sus tesis y programas, el debate ha madurado. Tanto así que ya no se discute si bitcoin es dinero, sino cómo la incidencia de USDT altera el tipo de cambio o de qué forma la banca digital debe blindar sus procesos. Es en este ecosistema académico donde se está fabricando el sustento teórico que la gerencia venezolana necesita para dejar de reaccionar por instinto y empezar a ejecutar con estrategia.
No obstante, Olmos advierte contra la «elitización» de esta formación y aboga por un esfuerzo conjunto que llegue a las comunidades y barrios donde el uso de criptoactivos ya es una realidad orgánica.
No podemos ser como bandas de rock, donde una no escucha a la otra. Hay universidades donde los muchachos ya ven estas materias, pero hay que llegar a la mayoría. La educación es lo único que nos da criterio para discernir si lo que nos llega es una oportunidad o una estafa.
Aarón Olmos.
El futuro de la economía venezolana ya no se imprime en papel moneda, más bien se codifica en ceros y unos. En esta nueva arquitectura digital, donde el valor se ha vuelto intangible, el éxito vendrá de quién logre descifrar la lógica detrás del código.
Como advierte Aarón Olmos, el verdadero salto es estratégico. Es comprender que la tecnología impone nuevas reglas de juego a modelos de negocio que, simplemente, ya no encajan en el pasado.








