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Siete asociaciones financieras chinas declaran que los proyectos de RWA son captación ilegal.
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Desde enero de 2026, el yuan digital funciona como un depósito seguro que genera rendimientos.
China decidió cerrar las puertas a la tokenización de activos del mundo real (RWA) y lo hizo a través de un aviso conjunto emitido este 5 de enero de 2026, tras lo cual siete de las asociaciones financieras más poderosas del país declararon a estas operaciones como actividades ilegales, consolidando una estrategia que prioriza el control estatal absoluto frente a la innovación descentralizada.
Como lo comenta el director de un bufete de abogados de China, para los reguladores del país, convertir propiedades, bonos o mercancías en tokens digitales no representa un avance tecnológico, representa un riesgo sistémico.
El aspecto más destacable de este documento es su primera mención explícita de RWA (Activos del Mundo Real), junto con una evaluación cualitativa. A lo largo del documento, RWA se menciona junto con las stablecoins , las criptomonedas sin valor y la minería de criptomonedas como una manifestación principal de «actividades ilegales relacionadas con las monedas virtuales», lo que generó críticas desde el principio.
Liu Honglin, Director del bufete de abogados Shanghai Mankiw.
El documento, firmado por entidades que van desde la Asociación Bancaria hasta la de Pagos y Compensación, califica estas prácticas como una forma de captación ilegal de fondos y emisión no autorizada de valores. La advertencia es severa para quienes promuevan estos esquemas.
Por lo tanto, ya sean consultores, agencias de marketing o desarrolladores, incluso si operan desde el extranjero con apoyo local, enfrentarán responsabilidades penales.
Esta restricción, sin embargo, no implica un rechazo a la digitalización, solo a la versión que depende de manos privadas. Esto se revela en el hecho de que mientras Pekín desmantela el sector de los RWA, al mismo tiempo ha comenzado a dotar a su moneda digital soberana, el yuan digital (e-CNY), de características que antes eran exclusivas de la banca tradicional.

China veta la tokenización para impulsar su CBDC
Desde el 1 de enero, el Banco Popular de China transformó el yuan digital de una simple representación de efectivo a un depósito que genera intereses, tal como recientemente lo informó CriptoNoticias.
Esta metamorfosis busca desplazar a gigantes como Alipay y WeChat Pay. Con una tasa del 0,05% para saldos altos y la protección del sistema de seguro de depósitos, el e-CNY ya ha registrado transacciones por un valor asombroso de 2,38 billones de dólares. Con ello queda claro que Pekín no busca simplemente tener su propia moneda digital de banco central (CBDC); más bien busca una infraestructura financiera que el Estado pueda vigilar y dirigir por completo.
La combinación de estrategias, desplaza efectivamente a las stablecoins privadas (como USDT, USDC y otras) del radar de la población, pues no pueden competir en igualdad de condiciones al carecer de respaldo legal en China, fortaleciendo así el dominio monetario del yuan digital en el ecosistema financiero de ese país.
La postura china contrasta con Estados Unidos, que avanza con leyes como el Anti-CBDC Surveillance State Act —que prohíbe una moneda digital pública— y restringe el pago de intereses en stablecoins privadas bajo la Ley GENIUS de 2025.
Los especialistas advierten sobre las consecuencias imprevistas. Específicamente, Faryar Shirzad, jefe de política de Coinbase, sugiere que estas limitaciones en suelo estadounidense podrían ser el «regalo» definitivo para China. Al frenar los incentivos en dólares digitales regulados, Washington podría estar cediendo terreno en la carrera por la supremacía monetaria global, permitiendo que el yuan digital se posicione como la única alternativa digital robusta y remunerada en los mercados transfronterizos. En esta nueva arquitectura financiera, Pekín parece tener claro que el futuro no pertenece a quien innova más rápido, sino a quien logra el control total del ecosistema.



