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Las pruebas técnicas se realizan en Japón, pero con una proyección global.
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Utilizan contratos inteligentes para hacer "transacciones atómicas" que eliminan procesos manuales.
En un movimiento estratégico para adaptar la banca central a la era de la inteligencia artificial, el gobernador del Banco de Japón (BOJ), Kazuo Ueda, reveló que la institución está ejecutando proyectos experimentales que incluyen un programa piloto de moneda digital de banco central (CBDC) minorista y un proyecto sandbox usando la tecnología que forma parte de Bitcoin.
La hoja de ruta del BOJ responde a una evolución tecnológica sin precedentes, según explicó Ueda durante su discurso en el evento Fintech Summit 2026. Según él, estas iniciativas buscan integrar el dinero del banco central en infraestructuras de registro distribuido, garantizando que el dinero fíat cumpla su rol como el «ancla de confianza» en la nueva economía digital nipona.
Ueda aseveró que, tras una década de investigación, la tecnología de registro distribuido ha pasado de la teoría a una fase de implementación práctica en diversos servicios financieros.
Ueda proyecta que la integración de la inteligencia artificial permitirá la creación de servicios financieros avanzados, como la provisión de asesoría a través de agentes de IA y la automatización tanto en la valoración como en la sustitución de colaterales en diversas transacciones. Esta tecnología también se perfila como una herramienta clave para fortalecer las medidas contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, permitiendo detectar de manera más eficiente aquellas operaciones que se desvíen de los patrones transaccionales observados previamente.
Asimismo, el Banco de Japón contempla el uso de IA generativa para clasificar grandes volúmenes de datos de precios obtenidos directamente de los mercados. Este proceso, conocido como «nowcasting», tiene como objetivo generar índices de precios en tiempo real que faciliten una comprensión mucho más precisa y rápida de la evolución de la inflación.
En conjunto, el uso de estos datos acumulados en sistemas descentralizados busca optimizar la precisión y velocidad de todo el ecosistema de pagos y servicios financieros del futuro.
Sin embargo, esta digitalización trae consigo el riesgo de fragmentación. El gobernador Ueda advirtió sobre la falta de interoperabilidad entre múltiples sistemas de pago descentralizados. Por ello, el BOJ busca que el dinero del banco central actúe como un puente para mantener la «singularidad del dinero». Lo anterior asegura que el valor sea el mismo independientemente de la plataforma utilizada.
Además, la institución persigue la optimización de los pagos transfronterizos mediante el uso de transacciones atómicas. Estas últimas son operaciones programadas para ejecutarse bajo el principio de «todo o nada», garantizando que el intercambio de activos y el pago ocurran de forma simultánea e indivisible.
El BOJ desarrolla mecanismos para que el dinero del banco central —tanto depósitos en cuenta corriente como CBDC— actúe como activo de liquidación en sistemas de registro distribuido (DLT). Esto permitiría el uso de «depósitos tokenizados» para que las liquidaciones de valores y pagos interbancarios se realicen con la seguridad del dinero fíat japonés dentro de redes de próxima generación.
«Estamos considerando construir un mecanismo que permita a los bancos centrales emitir dinero del banco central como depósitos tokenizados en la cadena de bloques», afirmó Ueda.

En los experimentos del banco japonés participan el Centro FinTech del BOJ y el sector privado del país a través del Foro CBDC. A nivel internacional, Japón lidera junto al BPI el Proyecto Agorá, que busca sincronizar el intercambio de activos de forma instantánea mediante contratos inteligentes. Según el gobernador, estas herramientas permiten que las transacciones se realicen «automáticamente sin mano de obra manual». «Si este proyecto llega a concretarse, podría aportar innovación en términos de racionalización de los pagos transfronterizos», añadió.
La movida japonesa se da en un contexto en el que China ha tomado la delantera con su e-CNY. El gigante asiático ha expandido el uso de su CBDC no solo para el consumo minorista interno, sino también en pruebas avanzadas para liquidaciones de comercio exterior y pagos de salarios estatales, consolidando una infraestructura que ya procesa miles de millones de transacciones, como ha reportado CriptoNoticias.
El Banco de Japón, no obstante, reafirma su compromiso de evolucionar. En palabras de Kazuo Ueda: «Estamos decididos a crear un ecosistema financiero adecuado para la próxima era», asegurando que la tecnología y la estabilidad caminen de la mano.








