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Cinco campañas publicitarias con ideas curiosas sobre criptomonedas

Cinco campañas publicitarias con ideas curiosas sobre criptomonedas

El mundo de la publicidad también se ha visto influenciado por las criptomonedas y la tecnología blockchain. Ahora, gracias al crecimiento del sector y el creciente interés de las personas en todo el mundo por la economía digital, muchas marcas se aventuran a experimentar con la nueva industria, convirtiendo al ecosistema emergente en un importante insumo para sus campañas publicitarias.

Aunque el objetivo de estas promociones puede ser dar a conocer un nuevo producto o servicio (una ICO o nuevo token, por ejemplo), destaca el hecho de que las propuestas creativas no solo provienen de empresas ligadas al ecosistema, sino también de grandes compañías con trayectoria en diversas industrias que pretenden generar fidelidad en los clientes o crear conciencia de marca, acercándose a estos a través de un tema que ha alcanzado gran popularidad sobre todo después del alza del precio del bitcoin a finales de 2017.

En su deseo de llamar la atención y de ser cada vez más creativas, las empresas han venido desarrollado una serie de campañas publicitarias curiosas, e incluso peligrosas, que incluso invitan al público a asumir algunos riesgos, que pueden ir más allá del hecho de invertir en criptomonedas.

Buscar criptomonedas enterradas en el Monte Everest

En mayo pasado una empresa llevó la promoción del lanzamiento de la oferta inicial de monedas (ICO) de la red social juvenil ASKfm a unos niveles muy arriesgados, y diseñó una campaña publicitaria que consistió en esconder en la cima del Monte Everest dos discos duros con 500.000 tokens ASKT, valorados por la compañía, en $50.000 cada uno, aunque todavía no han sido emitidos.

Para realizar la hazaña la empresa contrató a un equipo de cuatro escaladores profesionales ucranianos, que subieron el Everest acompañados con sherpas (guías de la montaña). Allí se grabó un video publicitario, en el cual uno de los escaladores muestra los discos y señala que uno de ellos se colocaría en el pico, y el otro en algún lugar de la montaña. Al final se invita al público a buscar los tokens, “si puede”.

Los planes se vieron obstaculizados debido a las malas condiciones del clima, y cuando el equipo comenzó a descender fue afectado por ceguera de nieve, quedando atrapado a unos 7.900 metros de altura. Los escaladores debieron ser rescatados, dos de ellos sufrieron congelación y se recuperaron luego. Sin embargo uno de los sherpas, de nombre Lam Babu, se extravió.

Debido a la información confusa que trascendió sobre el tema, en principio no se supo si el hombre había fallecido o no. Las informaciones posteriores sobre el tema señalan que el sherpa Lam Babu murió en esa expedición. A pesar de este lamentable hecho la campaña promocional de la empresa ha seguido su marcha.

Ganar paquetes de tocineta con la parodia de un token

La empresa norteamericana de charcutería Oscar Mayer, perteneciente al grupo Kraft Foods, a principios de mayo pasado comenzó a promocionar sus productos con una estrategia creada por la agencia de publicidad McGarryBowen, que simulaba realizar una oferta inicial de monedas y lanzar un token basado en una recompensa de tocineta: Bacoin (BACN). La campaña fue apoyada por un video de Keith Sizzle, un personaje ficticio que se presentaba graciosamente como el “arquitecto de Bacoin y profeta digital”, haciendo una parodia de la minería de criptomonedas y de todo su proceso de cotización.

Cada BACN equivalía a un número indeterminado de rebanadas de tocineta (BCNS), cuya cantidad iría subiendo o bajando según la participación de las personas, que debían compartir información del producto a través de redes sociales o de correos electrónicos. De esta forma, obtenían ganancias en paquetes de tocineta. La idea fue emular la fluctuación del precio de las monedas criptográficas y la forma en que los inversionistas siguen estos cambios en el mercado.

A pocos días del lanzamiento de la promoción la empresa recibió una queja de un joven que solicitó su suspensión, afirmando haber creado una criptomoneda real con el mismo nombre en 2014, en un plan inconcluso que buscaba  usar el token como herramienta de mercadeo para la industria cárnica. En respuesta a su solicitud, el hombre señaló que  la compañía se comprometió a regalarle tocineta, hacer una donación a la organización sin fines de lucro Geek Group National Science Center, y posiblemente enviarle un Wienermobile (automóvil en forma de perro caliente).

Aunque la empresa confirmó haberse comunicado con el joven -quien de paso confesó no tener dinero para hacer una demanda-, aseguró que su idea era original. La promoción cerró a mediados de mayo y tampoco quedó claro si la aparición de esta queja fue parte de la estrategia publicitaria o una forma de llamar la atención por parte del denunciante.

Comprar batidos para adivinar el precio del bitcoin

Boost Juice Bars, una tienda minorista australiana que se especializa en la venta de zumos y batidos de frutas, en febrero pasado puso en marcha una promoción de cuatro semanas, en la cual se pedía a los clientes adivinar el valor de un bitcoin a las 12 del mediodía de cada lunes. La persona que hiciese las conjeturas más cercanas cada semana obtendría ganancias en bitcoin.

Para participar, los consumidores debían recibir un cupón que se generaba automáticamente después de descargar la aplicación móvil de la empresa y hacer clic para la compra de sus productos. Luego, la persona emitía su cálculo sobre el valor de bitcoin en el horario y día establecido, o se generaba un número aleatorio para participar.

Las conjeturas cerraban 24 horas antes de seleccionar al ganador y solo un consumidor podía adivinar un valor específico para ser el ganador cada semana. Para realizar esta campaña, Boost Juice se asoció con la casa de cambio australiana, CoinJar, a fin de cubrir los costos de adquisición de la criptomoneda.

De acuerdo a datos de la compañía, hubo un aumento del 67% en el uso de la aplicación tras el lanzamiento de la campaña, obteniendo más de 3.500 conjeturas dentro de los primeros dos días.  Al respecto, el director de innovación tecnológica, Christian McGilloway, expresó que la idea fue acercarse a los consumidores con el tema del cual ellos estaban pensando y hablando, considerado el crecimiento del interés y las altas cotizaciones alcanzadas por el bitcoin a finales de 2017.

Chuparse los dedos con bitcoins

A principios de este año la empresa de comida rápida KFC Canadá comenzó a ofrecer en promoción una cubeta especial con diez piezas de pollo, papas fritas tipo waffles, una salsa mediana y dos dips por el equivalente a 20 dólares en bitcoins. En el empaque del producto se sustituyó la tradicional imagen del Coronel Sanders por el logotipo de Bitcoin.

Paralelamente, la compañía desarrolló una campaña lúdica a través de las redes sociales en torno a su nueva oferta utilizando frases y juegos de palabras que mezclaban nombres y características de sus productos con términos ligados a al nuevo ecosistema. Se plantearon promociones y preguntas que el público debía responder, haciendo incluso sugerencias sobre cómo invertir los bitcoins,. De esta manera abundaron frases como: “si Satoshi revela su identidad, la cubeta corre por nuestra cuenta”; “el dinero fíat está respaldado por el oro, pero Bitcoin está respaldado por pollo frito”;  o también “invierte en una receta original. Evita las alt-recetas”.

La promoción solo estuvo disponible en Canadá para el servicio de entrega a domicilio. Se convirtió en una novedad en el mundo de los restaurantes, al ser la primera vez que la empresa matriz adoptaba una moneda digital. A través de sus mensajes KFC sugirió que expandiría la nueva modalidad de pago en futuras promociones, aceptando otras criptomonedas.

Comer hamburguesas con tokens WhopperCoins

En agosto de 2017 la filial rusa de Burger King ofreció a los clientes un nuevo token llamado Whoppercoin por cada rublo que gastasen en sus restaurantes. Una vez que la persona acumulase 1.700 WhopperCoins, estos podían ser canjeados por una hamburguesa gratis.

El token se emitió en la plataforma de la casa de cambio  Waves y nació con una circulación inicial de mil millones de unidades, las cuales se transferían a las carteras digitales de los usuarios luego  de presentar copia de su factura.

Poco después de difundirse el anuncio, la cotización del criptoactivo original de la plataforma, Waves, tuvo un incremento significativo en su precio. Para esa fecha la empresa planteó la posibilidad de una posible emisión de este activo como valor de cambio para adquirir productos en las tiendas, aunque no hay información más reciente al respecto.

Acerca del autor

Glenda González

Periodista, terapeuta, amante de la investigación y encantada con esta era de la tecnología.

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